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Tres pollos han nacido en las marismas del Odiel, en Huelva, y otros dos en Cádiz
Han tenido que pasar 70 años para que el águila pescadora vuelva a criar en la Península Ibérica. Y lo ha hecho gracias a un proyecto de reintroducción de la especie desarrollado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Junta de Andalucía durante los últimos seis años. Tres pollos han nacido en las marismas del Odiel, en Huelva, y otros dos en Cádiz. Se trata de la primera vez que se recupera un vertebrado extinguido en territorio peninsular.
El proyecto se inició en 2003. Desde ese año se han reintroducido 108 pollos de águila pescadora ("Pandion haliaetus") en Cádiz y Huelva, procedentes de Alemania (68 ejemplares), Finlandia (20) y Escocia (20), con el objetivo de que volvieran a reproducirse en la zona. En Portugal las pescadoras desaparecieron en los años 80 y la especie continúa reproduciéndose en Baleares y Canarias.
Al ser aves migratorias, los ejemplares jóvenes liberados viajaron a través del desierto del Sahara hasta Malí y Senegal, donde pasaron sus dos primeros años de vida. Cuando llegaron a la edad adulta, regresaron a los lugares de suelta, donde finalmente este año se han establecido las dos parejas que han conseguido criar tres pollos en las marismas onubenses y dos en Cádiz, en un nido ubicado en un embalse.
"Las jóvenes águilas pescadoras realizan sus primeros vuelos en el lugar elegido para la reintroducción, que desde ese momento consideran su lugar de nacimiento. A esta área retornan al alcanzar su madurez sexual para intentar reproducirse, con lo que se consigue que la especie vuelva a criar en lugares donde desapareció", explica Miguel Ferrer, experto del CSIC al frente del proyecto, quien cree que a partir de ahora la población podría crecer de forma exponencial. "En los lugares de suelta hay espacio para 400 parejas", asegura.
Los investigadores destacan el caso de la pareja de Cádiz, que no fue liberada por el proyecto sino que resultó atraída por la presencia continuada de los jóvenes que fueron soltados en la zona, lo que para las águilas significa que el área es adecuada para la reproducción.
Ya en 2005 y 2006 intentaron reproducirse, pero los huevos no eclosionaron, por lo que hubo que intervenir con la introducción en el nido de pollos procedentes de Alemania. El objetivo era que la pareja no desistiese de intentarlo. Por fin, este año han conseguido poner dos huevos, que eclosionaron el 15 de mayo.
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