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50 millones de consumidores europeos no pueden mantener su hogar a una temperatura adecuada por un precio justo
- Imagen: Jennifer Dickert -Las facturas de la electricidad o el gas hacen temblar la economía doméstica, y la temperatura del hogar no es la más apropiada. A esta situación se enfrentan 50 millones de europeos que sufren la denominada "pobreza energética". Además del bolsillo, la salud y el medio ambiente se resienten con esta situación. Las instituciones y los consumidores pueden tomar diversas medidas prácticas para combatir este problema.
Tener electricidad en casa parece un servicio al alcance de todos. Pero no es así. Casi una cuarta parte de la humanidad, en su mayor parte en países en vías de desarrollo, carece de acceso a este bien, según el informe "World Energy Outlook 2009" de la Agencia Internacional de la Energía (IEA).
En los países desarrollados, el acceso a la electricidad es más sencillo, pero no significa que sea suficiente. Una parte de la población sufre la denominada "pobreza energética". Este concepto, definido por primera vez en Gran Bretaña en 1988, se refiere a los consumidores que destinan más del 10% de sus ingresos a pagar las facturas de energía. Estas personas no son capaces de mantener su hogar a una temperatura adecuada (20º C en invierno y 25º C en verano) por un precio justo.
Un 10% de la población española no puede mantener una temperatura adecuada en el hogar
El proyecto europeo European Fuel Poverty and Energy Efficiency (EPEE) estudia este fenómeno. Sus responsables calculan que unos 50 millones de europeos están en situación de pobreza energética. En España, la ONG Ecoserveis, participante en el proyecto EPEE, destaca los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida 2007 del Instituto Nacional de Estadística: un 10% de la población española no puede mantener una temperatura adecuada en el hogar.
La pobreza energética implica varios impactos sociales, sanitarios y medioambientales. La calidad de vida de estos consumidores se resiente, a la vez que acumulan deudas por el sobreesfuerzo en el consumo energético y el cada vez más alto precio de la energía.
En una casa mal climatizada, sus inquilinos están más expuestos a problemas de salud relacionados con el frío y la humedad. Los enfermos crónicos, niños y ancianos son los más afectados.
Una de las causas principales de la pobreza energética es la mala calidad de las viviendas. En España el 60% del parque se construyó con anterioridad a la normativa de regulación térmica. Estos edificios pierden calor y necesitan más energía para mantener la temperatura. Otra de las causas es la baja eficiencia energética de los aparatos, bombillas, sistemas de climatización, etc., utilizados en estas casas. El consumo eléctrico es mayor, y con ello, el impacto ambiental de la generación energética, como las emisiones de dióxido de carbono (CO2) causantes del efecto invernadero.
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