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5 parques naturales para hacer un viaje inolvidable

Paisajes asombrosos, fauna sorprendente y vegetación singular son algunos de los alicientes que los parques naturales ofrecen al viajero

Imagen: lorcel

Un parque nacional es una apuesta segura para el viajero. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) define estas áreas como "grandes espacios naturales o casi naturales reservados para proteger procesos ecológicos a gran escala, junto con las especies y los ecosistemas característicos de la zona, y proporcionar una base de oportunidades espirituales, científicas, educativas y recreativas para el visitante, compatibles con la cultura y el medio ambiente". El primero reconocido fue la montaña Bogd Khan Uul, de Mongolia, en 1783 (el Parque de Yellowstone, más popular, se remonta a 1872). A continuación se muestra una selección con algunos de los más característicos -no los más famosos-, junto con advertencias para hacer un uso responsable de ellos.

1. Yellowstone (Estados Unidos)

Sus casi 9.000 kilómetros cuadrados se extienden sobre los estados de Wyoming, Idaho y Montana. Una vez realizado el acceso a través de alguna de sus cinco entradas (dos en el norte y tres en el sur), el visitante puede moverse por la Loop Road, una carretera de 228 kilómetros que serpentea entre caídas de agua, géiseres activos, fuentes geotermales y el nacimiento de una docena de ríos. Entre la fauna de este parque, destacan 50 especies de mamíferos, contando siete grandes depredadores: osos negros, osos pardos, linces de Canadá, coyotes, leones de montaña, carcayúes y lobos.

Normas de uso:

  • Se prohíbe: acampar fuera de los lugares designados, bañarse en las aguas termales, dar de comer a los animales y llevarse piedras o plantas.
  • Mascotas: solo se permiten en las zonas asfaltadas y áreas de servicio.
  • Alimentos: deben colgarse en los postes de comida de los campamentos, a tres metros sobre el suelo, o almacenarse en contenedores especiales resistentes a los osos.
  • Precio: 12,70 euros (adultos). Vehículos: 25,50 euros.

2. Rapa Nui (Chile)

Una sociedad de origen polinesio llegó a la volcánica isla de Pascua en el siglo IV, dejando para la posteridad un abrumador paisaje de potentes tallas de piedra que semejan rostros humanos. Lo hicieron sin influencia externa de ningún tipo, pues los europeos no llegaron a estas latitudes hasta 1722 (para entonces, los rapanuis ya estaban en decadencia). Contemplar estas grandiosas efigies llamadas moáis (que, repartidas por diferentes enclaves, alcanzan la cifra de 900) arrastra a miles de viajeros de todo el planeta que se preguntan cómo los antiguos pobladores trasladaron las moles de un sitio a otro de la isla. Este parque nacional, declarado en 1935 (y patrimonio de la Unesco desde 1995), fue lugar predilecto de las aves marinas para su reproducción hasta la llegada del ser humano, faceta que, poco a poco y con mucho esfuerzo, se está recuperando.

Normas de uso:

  • Se prohíbe: tocar, sentarse o caminar sobre las estructuras arqueológicas y plataformas ceremoniales; transitar fuera de los senderos indicados o por las laderas cercanas a los acantilados; y llevarse piedras o plantas.
  • Acampada: se permite en las zonas autorizadas dentro del pueblo de Hanga Roa.
  • Cómo acceder: los medios para llegar a la isla son el avión (desde Santiago de Chile) o como escala en el itinerario de un crucero por la Polinesia.
  • Precio: 68 euros para extranjeros.

3. Iguazú (Brasil/Argentina)

En guaraní, Iguazú significa "agua grande": las enormes cataratas son el aliciente de este espacio que se reparten Argentina (la parte dramática, ya que las pasarelas pasan rozando las principales cascadas) y Brasil (la fotogénica: las verá de frente, a lo lejos). Declaradas una de las siete maravillas naturales del mundo, su caudal medio es de 1.500 metros cúbicos por segundo; cuando hay crecidas se multiplica, lo que, en ocasiones, obliga a su cierre. El más espectacular de sus miradores es la Garganta del Diablo, donde hay que abrirse paso casi a codazos para divisar los saltos de 80 metros en medio de un ruido ensordecedor. En su recorrido, que alberga una riquísima biodiversidad, encontrará docenas de simpáticos coatíes, que se cuelan incluso en las cafeterías.

Normas de uso:

  • Horario: de 8:00 a 18:00 horas.
  • Comer y dormir: el parque cuenta con un hotel de cinco estrellas, tres restaurantes, varios locales de comidas rápidas y quioscos.
  • Precio: 24,50 euros. Vehículos: 5 euros.

4. Tanjung Puting (Indonesia)

El orangután (cuyo nombre en indonesio significa "hombre de la selva") es una especie amenazada que solo se encuentra en las islas de Sumatra y Borneo, ambas en Indonesia. En el parque nacional de Tanjung Puting, en el sur de Borneo, se tomó la famosa foto de portada de National Geographic de 1975, en la que la etóloga alemana Biruté Galdikas lleva a un pequeño orangután en brazos, cual bebé, y a otro de la mano. Pese a ser Reserva de la Biosfera de la Unesco y albergar varios centros de recuperación de estos mamíferos (como Camp Leakey), la creciente degradación de sus bosques hacen peligrar esta especie.

Normas de uso:

  • Vestimenta: es imprescindible emplear calzado de trekking.
  • Comer y dormir: para pernoctar, la opción de recorrer el río Sekonyer en barcaza privada y dormir en ella, con cocinero local a bordo, tiene mucho encanto.
  • Advertencia: ir por libre y dar de comer a estos animales de fuerza descomunal puede acarrear algún susto.
  • Precio. 15,70 euros, más una tasa de 6,30 euros por introducir una cámara.

5. Cairngorms (Reino Unido)

Reconocido en 2003 y con 3.800 kilómetros cuadrados de extensión, Cairngorms ocupa el 6 % de la superficie de Escocia y es el parque nacional más grande del Reino Unido. Allí viven unas 18.000 personas repartidas en pequeñas poblaciones de cinco concejos, entre los que destaca el de Angus, mundialmente famoso por su ganado vacuno. Es un parque vivo: lugareños y turistas se cruzan con quienes se inscriben como voluntarios durante una temporada para plantar árboles o hacer recuento de aves. También acoge multitud de planes para niños. La amplia y variopinta fauna (águila real, gato montés escocés, ardilla roja y una manada de renos, entre otras especies) es lo más llamativo de este sinuoso vergel que alberga uno de los últimos bosques primarios de las islas británicas.

Normas de uso:

  • Se permite: acampar en grupos pequeños no más de dos días y, obligatoriamente, hay que recoger los residuos que se generen.
  • Se prohíbe: orinar a menos de 30 pasos (nueve metros) de lagos, ríos y arroyos.
  • Se aconseja: utilizar repelente de insectos, mantenerse alejado de las hierbas altas y vestir manga y pantalón largos para evitar las garrapatas.
  • Precio: acceso libre. Se paga solo por las actividades.

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