Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER

Secciones dentro de este canal: Medio ambiente


Estás en la siguiente localización: Portada > Medio ambiente > Medio ambiente urbano

Tipos de contenidos: Medio ambiente

^

Fauna urbana

La presencia de algunos animales en las ciudades puede provocar gastos extra y enfermedades

Seguro que los ha visto caminar por las aceras y comer restos de pan. Conviven con los coches, la contaminación y los seres humanos. Son los animales que habitan nuestras ciudades, y no nos referimos a los domésticos, sino a las especies que se han aclimatado a las costumbres del hombre, a sus edificios, sus calles y sus ruidos como una parte más de su hábitat. Palomas, gorriones, ratas y cucarachas encuentran refugio en las ciudades, porque es allí donde consiguen alimento y pueden sobrevivir. Sin embargo, su presencia provoca que los municipios dediquen una parte de su presupuesto a limpiar sus restos, como medida de prevención a graves problemas de salud pública.

La ciudad, su nuevo hábitat

Están ahí, en nuestras calles y raras veces les prestamos la suficiente atención. Tal vez nos percatamos de su presencia cuando casi pisamos a una atrevida paloma que no se aparta de nuestro camino. No lo hace porque está muy acostumbrada a convivir con los hombres.

Este es uno de los ejemplos más claros de cómo los animales han logrado adaptarse a las grandes ciudades. Salvo excepciones, los principales habitantes de la urbe son varias especies de aves, insectos y roedores como la rata. Cierto es que la expansión de las ciudades perjudica los hábitats rurales de algunas especies; sin embargo, muchas de ellas son capaces de aclimatarse al nuevo entorno. Mucho más ahora, pues las nuevas zonas residenciales de viviendas cuentan con amplias zonas verdes y parques que permiten anidar a las aves y establecerse a los insectos.

Luis Suárez, responsable del departamento de Especies de WWF/Adena, señala que "la expansión urbana perjudica a todos los animales que viven en un entorno que se urbaniza, en la mayor parte de los casos se trata de zonas de cultivo que aparentemente no tienen nada, pero en las que puede haber comunidades bastante curiosas. Al mismo tiempo, se produce el movimiento inverso, no tanto por la expansión de los edificios, sino por la creación de espacios verdes, que permite que se establezcan muchas especies".

Alimento y refugio

El motivo de que estas especies habiten en las ciudades hay que hallarlo, sobre todo, en la facilidad de obtener alimentos y cobijo. Los habitantes de las urbes, como niños con restos de merienda o abuelos con trocitos de pan, les proporcionan comida y los tejados de las viviendas o los parques un refugio seguro.

La presencia de árboles y arbustos resulta fundamental para la supervivencia de las aves urbanas, en especial durante el invierno, porque las bajas temperaturas requieren la ingesta de una mayor cantidad de alimento. "Muchas aves se alimentan de frutos otoñales de los arbustos de los parques" explica María José Linares, bióloga de SEO Birdlife. Y añade, "son lugares destinados al ocio en los que siempre hay restos de alimentos consumidos por el hombre".

Con el frío llegan a los núcleos urbanos aves de distintas especies, procedentes de campos y montaña. Por lo general, se quedan hasta la llegada de la primavera y después regresan a sus ambientes naturales. Durante el invierno, se puede observar una mayor cantidad de pequeños pajarillos como mosquiteros, carboneros, herrerillos y petirrojos.

Sin embargo, no todo son ventajas. En las ciudades los animales se enfrentan a peligros y obstáculos que no tendrían en un hábitat más natural, además de enfrentarse al peor de los depredadores: el hombre. En el caso de las aves, la construcción de nuevos edificios con paredes de hormigón sin grietas destruye muchos de los posibles lugares de anidamiento de varias especies.

Luis Miguel Domínguez, naturalista y director de la serie de TV Fauna Callejera, señala al respecto que los humanos no somos conscientes de la cantidad de animales que nos rodean y de lo que representan. "Además - indica- ellos estaban aquí primero". "Estamos bien rodeados. Hay que aclarar que estos animales no siempre son perjudiciales. Lo único que muchos de ellos hacen es asumir que están a nuestro lado. Siguen nuestros pasos y se alimentan y viven gracias a nosotros".

Paginación dentro de este contenido




Otros servicios


Buscar en