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Estos dispositivos, usados ya en otros países, miden el tiempo que un vehículo tarda en pasar por dos puntos
Los radares de tramo, ya implantados en Francia, Gran Bretaña e Italia, llegarán también a España, tal como recoge la reforma de la ley de Tráfico. Este nuevo sistema de vigilancia, que no cubre sólo un carril sino todo el ancho de la calzada, consta de dos módulos, uno en cada extremo, a una distancia entre tres y cinco kilómetros. Ambas cámaras leerán la matrícula y estarán conectadas vía satélite para medir la hora exacta (su capacidad llega hasta las milésimas de segundo) en que los coches pasan por esos puntos.
Estos nuevos radares funcionan todo el día gracias a un dispositivo de iluminación por láser invisible al ojo humano y son impermeables a la actuación de los antirradares. Este sistema tiene en cuenta la velocidad máxima permitida y la longitud del tramo para realizar una media. Si el vehículo cumple con la normativa y no se pasa en rapidez, no tendrá ningún problema. En el caso de que haga ese trayecto en poco tiempo, las imágenes son enviadas al centro más cercano donde se supervisan antes de ser remitidas al centro de tramitación de denuncias de León.
La Dirección General de Tráfico (DGT) tiene previsto que el primero entre en funcionamiento en el túnel de Guadarrama, entre Madrid y Segovia. La intención es colocar este sistema de vigilancia en los túneles más peligrosos de la red principal de carreteras. Un aspecto que ven bien las principales asociaciones automovilistas del país aunque con ciertas reservas. El Real Automóvil Club de España (RACE) consideró que las administraciones van a ser las grandes beneficiarias en vez de los conductores. "Estos radares van a estar señalados al principio, pero nada más", apuntó Tomás Santa Cecilia, director de Seguridad Vial. La idea de Tráfico es mantener la incertidumbre y sólo marcar el principio, como se hace con los radares fijos, explicó.
Además de establecerlos en túneles, la DGT debería colocarlos en puntos negros o en los tramos más conflictivos, en vez de hacerlo en tramos de autovía o autopista sin ningún tipo de complicación, propuso Santa Cecilia. Su homólogo en el Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), Lluis Puerto, comentó la necesidad de colocar los radares de tramo en las zonas de obra. "Se tiende a correr y muchas veces puede ser peligroso con vehículos pesados que salen de la obra, intersecciones o trabajadores. Ahí son necesarios estos radares porque son tramos cortos. También puede ser muy útil para las travesías, ya que un atropello en estos casos suele ser mortal", señaló.
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