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Cada carril de una autovía es capaz de absorber 2.000 vehículos a la hora, una vía baja a 1.500. Cuando se sobrepasa esa capacidad se produce inevitablemente una retención
El carril de una carretera tiene una capacidad limitada. Si se trata de una vía rápida puede absorber hasta 2.000 vehículos por hora, las vías bajas 1.500. No obstante, evidentemente hay otros factores del tráfico, como un accidente, un semáforo, una rotonda, la reducción de carriles, una obra o un gran número de camiones que también influyen en la fluidez de la circulación.
El momento crítico en un atasco se produce, según el estudio realizado por la revista Tráfico de la DGT, cuando se llega al límite de la capacidad de vehículos y éstos comienzan a circular muy juntos a unos 60km/h. En esta situación el parón puede darse en cualquier momento. Al reducirse la velocidad la capacidad de cada carril baja de 2.000 a 1.500 vehículos cada hora.
Los cambios de carril y las incorporaciones desde otras vías son las circunstancias que interrumpen el ritmo de locomoción en una vía a punto de saturarse. Así comienza a producirse el efecto acordeón, es decir, el frenazo de un vehículo se transmite en forma de onda hacia atrás hasta que la circulación se detiene.
Al ponerse de nuevo en marcha, el "acordeón" de vehículos se estira poco a poco. Cada vehículo arranca, de media, un segundo más tarde que el que le precede. En una congestión de un kilómetro con unos 150 vehículos parados, desde que arranca el primero hasta que sale el último transcurren más de dos minutos.
Esto explica cómo el atasco provocado por un accidente perdura después de que se hayan retirado los vehículos accidentados y la calzada haya quedado libre. Si un accidente causa 15 kilómetros de cola, cuando la circulación se restablezca de nuevo con normalidad, transcurrirá casi media hora hasta que el último vehículo pueda arrancar.
Según los cálculos de la revista Tráfico, las autovías de salida de Madrid pueden evacuar 32.000 vehículos cada hora de la capital. Si un millón de personas decide salir el mismo día, serán necesarias 31 horas. Si se producen atascos que reducen la capacidad de cada carril, serán necesarias 42 horas.
Soluciones
La respuesta a este problema creciente no es fácil. La apuesta por el transporte público y la concienciación ciudadana para no utilizar el coche de forma innecesaria y escalonar las salidas y retorno son los pilares fundamentales ya que cualquier incremento de la capacidad de las vías, como se ha demostrado, es inmediatamente absorbida por una mayor afluencia de vehículos. Los carriles adicionales u otras medidas transitorias ayudan a paliar los atascos. Algunos países de Europa están imponiendo tasas por acceder en coche a las principales ciudades.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha emitido una serie de recomendaciones generales para evitar, en la medida de lo posible, la formación de atascos:
- Impulsar el teletrabajo.
- Ofrecer servicios de información al conductor antes y después del viaje.
- Compartir los vehículos.
- Habilitar un carril para vehículos de alta ocupación.
- Dar trato preferente a los vehículos de transporte público.
- Pagar por el uso de infraestructuras.
- Traficación de los estacionamientos.
- Conceder ayudas al transporte público.
- Restringir la circulación a vehículos según su matrícula.
- Escalonar los horarios de trabajo.
- Establecer zonas restringidas al tráfico rodado en el centro de las ciudades.
- Promocionar el uso de motocicletas y bicicletas.
- Promocionar el trayecto a pie.
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