Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Motor > Educación y seguridad vial

Tipos de contenidos: Motor

^

Conducir en condiciones extremas

Conviene prever el recorrido con antelación, consultar el estado de las carreteras y la previsión meteorológica

  • Autor: Por LAURA CAORSI
  • Última actualización: 16 de diciembre de 2010
Imagen: noisymask

Las condiciones climatológicas son determinantes para la conducción, aunque por desconocimiento o exceso de confianza, no siempre se tienen en cuenta. Es un error y, como toda equivocación tras el volante, puede acarrear consecuencias muy graves, incluso irreversibles. Durante 2008 (último periodo del que se tienen datos), la lluvia, la niebla, la nieve o el hielo influyeron en casi dos de cada 10 accidentes mortales (18,4%). Esta cifra, que no contempla los incidentes con heridos, resume un hecho conocido: lanzarse a la carretera con mal tiempo aumenta el riesgo de siniestralidad. No obstante, cada año se repiten los accidentes y, junto con las primeras nevadas y la llegada del invierno, se agudizan las imágenes del desastre: coches atascados en los puertos de montaña, falta de equipamiento de seguridad, deslizamientos fuera de la vía, pérdida del control del vehículo, colisiones frontales, heridos o muertos. Si es preciso viajar en condiciones extremas, hay que asegurarse de que las carreteras y el tiempo meteorológico no complicarán el desplazamiento.

El mal tiempo, un factor desatendido

Desestimar la importancia del clima en los trayectos por carretera es un problema tan serio como extendido. Algunos factores afectan al conductor -como la niebla, que disminuye la visibilidad- y otros al vehículo -como el hielo, que reduce la adherencia de los neumáticos al pavimento-. Pero todos condicionan la respuesta y la capacidad de reacción de quien conduce. No es igual frenar sobre asfalto seco, que hacerlo sobre un charco de agua o una placa de hielo. Tampoco es lo mismo circular con un día despejado, que viajar una noche de niebla. Acelerar, frenar o realizar cualquier maniobra se convierte en una prueba de destreza y puede generar situaciones inesperadas; escenarios diferentes y peligrosos en los que muchas personas no saben cómo actuar.

Con mal tiempo, realizar cualquier maniobra rutinaria se convierte en una prueba de destreza

Ante el aumento de los desplazamientos durante las fiestas navideñas, y la petición de información por parte de usuarios, cada año se ponen en marcha diversos operativos de seguridad y campañas de orientación dirigidas a quienes utilizan el coche en condiciones climatológicas adversas. Instituciones y empresas relacionadas con el mundo del motor, como la DGT, el Real Automóvil Club de España (RACE), los fabricantes de automóviles y las empresas de seguros, recomiendan extremar las precauciones durante la conducción como en los preparativos del viaje.

La primera regla es muy clara: si no es posible quedarse en casa hasta que el tiempo mejore, es preciso atender cada detalle, como prever el recorrido con antelación, consultar el estado de las carreteras y la previsión meteorológica.

Normas básicas

Muchas medidas de seguridad y prevención (como respetar los límites de velocidad o mantener el coche en buen estado) son comunes y deben recordarse siempre. Sin embargo, las diversas manifestaciones del clima ocasionan distintos problemas al conductor y exigen, por tanto, diferentes maneras de actuar.

  • Hielo. Para desplazarse en coche cuando hay hielo en el pavimento, es fundamental utilizar neumáticos especiales, cadenas o clavos en las ruedas. Hay que viajar con las luces de corto alcance y las de niebla encendidas, poner anticongelante en el depósito de los limpiaparabrisas y verificar que funcionen bien. Para eliminar el vaho interior por la diferencia de temperatura, se aconseja orientar la ventilación hacia el parabrisas. En el momento de conducir, se recomienda aumentar la distancia de seguridad hasta 10 veces con respecto a la convencional, reducir la velocidad (sobre todo en puentes, umbrías o cerca de arroyos y cursos de agua) y frenar suave, ya que el nivel de adherencia del pavimento puede ser nulo.

  • Nieve. Al igual que en caso de hielo, es imprescindible llevar siempre un juego de cadenas en el maletero. Se debe viajar con las luces de corto alcance y las de niebla, llenar el depósito del limpiaparabrisas con anticongelante y eliminar el vaho interior para favorecer la visibilidad. La DGT recomienda comprobar la eficacia de los frenos con frecuencia y no utilizarlos con brusquedad para evitar deslizamientos. Es importante aumentar la distancia de seguridad y reducir la velocidad a 60 kilómetros por hora.

  • Viento. También hay que reducir la velocidad y sujetar el volante con firmeza para no perder el control del coche. Los movimientos deben ser suaves en todo momento y hay que tener mucha precaución al adelantar a otros vehículos y al salir de los túneles y las zonas protegidas. Mantener la aceleración del motor ayuda a conservar la trayectoria y, en este aspecto, es muy útil fijarse en la dirección del viento a través de los árboles o la vegetación que crece cerca de la calzada.

  • Lluvia. El buen estado de los neumáticos es fundamental. Antes de viajar, es preciso comprobar que la presión sea correcta y que el dibujo tenga la profundidad adecuada para evacuar el agua y optimizar la adherencia. Como en el caso de la nieve y el hielo, se recomienda utilizar las luces de corto alcance, comprobar el funcionamiento del limpiaparabrisas y el estado de las escobillas. El vaho del interior se elimina con la ventilación. En cuanto a la conducción, se recomienda reducir la velocidad en un 20% como mínimo, aumentar la distancia de seguridad al doble, comprobar la eficacia de los frenos con regularidad y frenar con suavidad, a pedaladas cortas, para no bloquear la dirección. También hay que tener cuidado con las primeras gotas: aunque parezcan inofensivas, no lo son, ya que propician un firme deslizante al mezclarse con el polvo y la grasa de la calzada.

  • Niebla. En este escenario, la prioridad es ver y ser visto. Para ello, es imprescindible encender las luces de corto alcance y las de niebla, pero nunca las largas, puesto que se reflejan en la niebla y, por el efecto rebote, deslumbran al conductor. Los neumáticos son muy importantes y deben tener la presión y el dibujo adecuados. No sólo es importante reducir la velocidad, sino mantenerla constante. No se debe acelerar y, al frenar, hay que hacerlo con suavidad. La distancia de seguridad también debe ser mayor que en condiciones normales para evitar las colisiones y los accidentes en cadena. Si la visibilidad es muy mala, las marcas viales servirán de ayuda y de guía.

Paginación dentro de este contenido

Etiquetas:

Estado, hielo, niebla, nieve, seguridad


RSS. Sigue informado

Al publicar un comentario aceptas la política de protección de datos



Otros servicios


Buscar en
Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto