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  • Fecha de publicación: 15 de octubre de 2013

Encuestadas cerca de 1.000 personas sobre sus hábitos de lectura del etiquetado de alimentos

Solo uno de cada dos encuestados lee siempre el etiquetado de los productos

Un 94% cree que se utilizan términos excesivamente complejos y el 86% opina que deberían modificarse

Ver otras notas de prensa: Andalucía, Cataluña, Madrid, País Vasco, Valencia

Ir a la compra no siempre es fácil. Las prisas, la búsqueda de los precios más competitivos, la pereza que a muchos le suscita el acto en sí... Todo ello provoca que en demasiadas ocasiones no prestemos toda la atención que merece esta actividad. Con frecuencia no somos conscientes de lo que compramos, ya que solemos saltarnos leer el etiquetado nutricional de los productos. Se trata del principal medio de comunicación entre productor o distribuidor y consumidor, así como una herramienta clave para realizar elecciones debidamente informadas. Sin embargo, pese a que las etiquetas de los alimentos aportan datos muy útiles, no siempre reciben toda la atención que merecen. Por este motivo, EROSKI CONSUMER ha querido saber si los consumidores atienden realmente al etiquetado de los productos, si conocen y saben interpretar su significado y si lo consideran útil. Para ello, durante el mes de agosto entrevistó a través de la web www.consumer.es a cerca de 1.000 personas mayores de edad, todas ellas procedentes de las 17 comunidades autónomas. Como conclusión, solo una de cada dos personas encuestadas lee siempre el etiquetado de los productos que adquiere y de ellos, apenas la mitad entiende con frecuencia la información declarada. Es más, aunque un 78% lo consideran una herramienta útil, solo a la mitad le influye siempre en la compra. Puede que esto se deba a que el 94% de los encuestados cree que se utilizan términos excesivamente complejos y el 86% considera que en el etiquetado deberían realizarse modificaciones.

Leer la etiqueta: no es un hábito para todos

La función del etiquetado en los alimentos es la de informar sobre lo que contiene un producto y su existencia responde a uno de los derechos básicos del consumidor: "la información correcta sobre los diferentes productos o servicios y la educación y divulgación, para facilitar el conocimiento sobre su adecuado uso, consumo o disfrute", según el artículo 2.1.d de la Ley General 26/1984 para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.

Aun así, pese a disfrutar de este derecho, ¿el consumidor final lee la información que se le ofrece en cada producto? En la encuesta realizada por EROSKI CONSUMER, una de cada dos personas entrevistadas dijeron hacerlo siempre, pero otro 45% confirmó que solo a veces y un 5%, nunca. Por provincias, todos los encuestados manchegos, valencianos y riojanos aseguraron leer la etiqueta frente a uno de cada diez gallegos, cántabros y castellanoleoneses entrevistados que aseguraron no hacerlo nunca. No hay diferencias apreciables por sexo, pero sí por edad. Entre quienes confirman esa lectura, son los más jóvenes de entre 18 y 34 años quienes lo hacen siempre en mayor proporción, un 58% de ellos. Por su parte, el 47% de los mayores de 55 años examinan las etiquetas solo a veces.

Una maraña de conceptos no siempre descifrable

Una cosa es leer y otra entender. Quienes leen las etiquetas de los productos que adquieren no siempre comprenden la información que en ellas aparece: uno de cada dos encuestados reconoce que solo la entiende a veces. Por sexos, son ellos quienes en mayor proporción así lo reconocen (un 54% frente al 49% de ellas), y por edad, los encuestados de entre 35 y 54 años (el 55% a diferencia del 40% de 18 a 34 años que también lo asegura). Por último, dos de cada tres extremeños y castellanoleoneses entrevistados también destacan por confirmar que esa información no siempre la descifran (en torno al 65% de ellos).

Y ¿cuál es el tipo de información que no suelen entender? Tres de cada cinco menciona la lista de ingredientes y alérgenos, dos de cada cinco la información nutricional y uno de cada cuatro el nombre o razón social y dirección del fabricante, el lugar de origen y la denominación de venta del producto. Por edad y sexo, todos coinciden en que la lista de ingredientes y alérgenos es el dato en el que suelen dudar en mayor medida (incluso, tres de cada cinco afirman que el grado de comprensión de este dato es medio). Pero también añaden la información nutricional los encuestados en Asturias y las comunidades madrileña y valenciana, así como el lugar de origen del producto en Cantabria.

Su utilidad e influencia a debate

La utilidad del etiquetado de los productos a veces se cuestiona. Aunque tres de cada cuatro personas encuestadas confirmaron que siempre es útil (en mayor medida las mujeres -un 79%- y los jóvenes de 18 a 34 años, un 82%), una de cada cinco cree que solo lo es a veces (en mayor proporción los hombres y los adultos de 35 a 54 años, un 22% de ellos respectivamente) y no llegan al 1% quienes opinan que nunca lo es (superan esta proporción el 7% de los riojanos encuestados que así lo cree). El tipo de información más útil para los encuestados por EROSKI CONSUMER es la información nutricional (así se lo parece al 37%), la lista de ingredientes y alérgenos (al 32%) y la fecha de envasado y caducidad o consumo preferente (al 21%). No hay apenas diferencias por edad y sexo, si bien en cuanto a la localidad, los extremeños también le dan importancia al lugar de origen (así lo hacen el 19% de los encuestados allí).

Sin embargo, pese a verle la utilidad a la información del etiquetado no siempre influye en la compra que realizan. En la encuesta, un 51% de los entrevistados aseguró que siempre le influía (mayoría mujeres y los encuestados de 55 años o más), un 48% dijo que solo a veces (más en los hombres, a un 52% así se lo parece, y de 35 a 54 años) y un 1%, nunca (por localidad, sin embargo, la cifra sube hasta el 7% de los riojanos encuestados, y al 5% de los murcianos, baleares y navarros). Con todo, la información que les influye en primer lugar en su compra es la nutricional al 39% de ellos, la lista de ingredientes y alérgenos al 33% y la fecha de envasado y caducidad o consumo preferente al 17%.

Contarlo con colores y símbolos

Uno de los sistemas que busca clarificar la información nutricional de las etiquetas es el 'semáforo nutricional'. Consiste en otorgar a los alimentos un indicador que muestre en un rápido vistazo sus características nutricionales y si el producto en cuestión es saludable.

Del casi millar de encuestados por EROSKI CONSUMER, más de la mitad conocía este sistema. De ellos, un 56% eran mujeres (frente al 51% de los hombres) y por grupos de edad son mayoría los jóvenes de 18 a 34 años quienes saben en qué consiste (un 70% de ellos frente al 58% de los entrevistados de entre 35 a 54 años y el 39% con 55 años o más). Por comunidades, hay un mayor desconocimiento entre los canarios y extremeños encuestados (tres de cada cuatro confirmó no conocerlo), a diferencia de los navarros y vascos (en torno al 75% sabía en qué consistía).

Entre las más de 500 personas que dijeron conocer el sistema de 'semáforo nutricional', a nueve de cada diez les parece un sistema comprensible: cuatro de cada cinco opinan que es clarificador que la información nutricional se muestre por 100 g o 100 ml y también por ración (siempre y cuando se añada el número de raciones que contiene el envase). Por el contrario, para un 11%, el 'semáforo nutricional' no es un método claro: en mayor proporción hombres (un 14% frente al 9% de ellas) y mayores de 55 años (el 14% dijo que no le parecía un método claro frente al 10% de los otros dos grupos de edad).

Pero en general, lo consideran un sistema útil. A un 87% de los encuestados les permite realizar compras más saludables, a un 76% conocer rápidamente qué nutrientes aporta y a un 74% identificar a primera vista de qué tipo de alimento se trata.

Hábitos de lectura del etiquetado de alimentos, según EROSKI CONSUMER
Leo siempre la información de las etiquetas (n=total) Siempre entiendo la información del etiquetado (n=910) Considero que se utilizan términos excesivamente complejos en el etiquetado (n=total) El etiquetado de alimentos debería modificarse (n=total)
TOTAL - 49,8% 47,8% 94,1% 85,9%
LUGAR DE RESIDENCIA Andalucía 47,4% 53,4% 94,8% 86,6%
Aragón 50,0% 46,2% 88,1% 81,0%
Asturias 52,0% 56,5% 92,0% 92,0%
Canarias 46,2% 47,4% 89,7% 87,2%
Cantabria 29,4% 66,7% 82,4% 76,5%
Castilla y León 42,6% 33,3% 97,9% 78,7%
Castilla - La Mancha 48,1% 40,7% 100,0% 77,8%
Cataluña 51,5% 45,6% 97,5% 87,1%
Madrid 53,6% 42,7% 97,1% 91,4%
Comunidad Valenciana 52,7% 47,3% 92,3% 92,3%
Extremadura 50,0% 33,3% 100,0% 81,3%
Galicia 52,2% 50,0% 91,3% 89,1%
Islas Baleares 68,4% 61,1% 89,5% 78,9%
La Rioja 50,0% 57,1% 78,6% 71,4%
Murcia 31,6% 50,0% 94,7% 89,5%
Navarra 46,5% 50,0% 88,4% 83,7%
País Vasco 49,6% 53,2% 94,0% 80,3%

FUENTE: EROSKI CONSUMER encuestó a través de su web a cerca de 1.000 personas sobre sus hábitos de lectura del etiquetado de alimentos. Procedían de 17 comunidades autónomas (Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Castilla La Mancha, Cataluña, Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Islas Baleares, La Rioja, Murcia, Navarra y País Vasco). Dos de cada tres encuestados eran mujer y el 36% era hombre. Por grupos de edad, la mitad tenía entre 35 y 54 años, tres de cada diez, 55 años o más; y los jóvenes de entre 18 y 34 años no llegaban al 20%.

Para más información en las notas de prensa adjuntas y en las tablas que contienen.

Ver el informe completo

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