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Las picaduras de avispas y abejas pueden ser mortales para un 1% de la población

Taquicardias, náuseas, mareos y fatiga son algunos de los síntomas que presentan los alérgicos

  • Fecha de publicación: 6 de agosto de 2002

El sol no es el único riesgo que acecha al veraneante en esta época del año. Quienes pasan sus vacaciones en el campo o en la playa conocen de cerca el peligro de las abejas y las avispas, estos días en plena hiperactividad. Su picadura no agrada a nadie, pero para un 1% de la población, extremadamente alérgica, puede además resultar mortal. En condiciones normales, la inflamación producida por el ataque de uno de estos insectos no suele durar más de un día. Sin embargo, entre el 2% y el 19% de la población puede sufrir urticaria, náuseas, fatiga, mareos o incluso hinchazón de la glotis, un síntoma que puede determinar la parada cardiaca.

Según los alergólogos no es fácil reconocer el nivel de la reacción si no se han sufrido varias picaduras previamente. Por eso, para evitar cualquier riesgo es necesario acudir al especialista. En casos excepcionales, en los que se detecta una intolerancia elevada del paciente, es conveniente realizar un tratamiento curativo de larga duración consistente en la aplicación de una vacuna que se fabrica a partir del propio veneno de la avispa o la abeja. En dos visitas se aplican las dosis de protección; pero, para que la curación sea completa éstas deberán ir seguidas de inyecciones periódicas cada ocho semanas y durante cuatro o cinco años.

A los alérgicos extremos se les recomienda además que lleven consigo una dosis de adrenalina para inyectársela justo en el momento en el que sufran un aguijonazo. Estas personas corren el riesgo de padecer edema pulmonar o entrar en un "shock anafilático" producido por el descenso de la tensión arterial y la falta de riego sanguíneo. La adrenalina evitaría esa reacción inmediata. Pero, en cualquier caso, los expertos advierten de que se debe acudir con premura a un centro médico para prevenir otro tipo de consecuencias negativas.

Simple defensa

La precaución comienza, pese a todo, con la propia conducta frente a los temidos insectos. Conviene recordar que las avispas suelen utilizar únicamente sus aguijones como mecanismo de defensa y que algunas especies, como las avispas amarillas, tienen un veneno más potente de lo normal y pican más a menudo durante la última parte de su ciclo anual, que coincide con los meses de agosto y septiembre.

Para eludir su presencia se deben evitar los colores llamativos, así como la comida o los refrescos en lugares donde son abundantes. En caso de que se produzca un ataque masivo, es recomendable permanecer inmóvil en el suelo, porque cualquier movimiento brusco puede ser interpretado como una amenaza, y por lo tanto, puede acabar en picadura.

Etiquetas:

abejas, avispas, picaduras




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