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Varios científicos británicos se retractan de un estudio que vinculaba el autismo con la vacuna triple vírica

Los editores de las principales revistas biomédicas europeas denuncian la existencia de prácticas científicas poco éticas

  • Última actualización: 8 de marzo de 2004

El primer ministro británico Tony Blair fue acosado por la prensa amarilla para que revelase si había inmunizado a su pequeño hijo con la vacuna triple vírica, pero mucho más grave aún fue el drástico descenso de la vacunación infantil en Reino Unido y la aparición de brotes de sarampión en ese país. Todo a causa de un estudio publicado en 1998 en "The Lancet", donde se insinuaba un vínculo entre la aparición de casos infantiles de autismo con problemas intestinales inesperados, y la inoculación de la vacuna contra el sarampión, paperas y rubeola.

Cuatro años después, diez de los trece científicos que firmaron el polémico trabajo se retractaron ayer en esa revista médica. "Los datos eran insuficientes y no se establecía en el estudio un vínculo causa-efecto entre la vacuna y el autismo. En cualquier caso, la posibilidad de esa relación fue suscitada y los sucesos posteriores tuvieron importantes consecuencias. A la vista de esos hechos pensamos que es un momento apropiado para formalmente retractarnos de la interpretación extendida a partir de los hallazgos de nuestro trabajo", añade la nota conjunta.

Su publicación se produce sólo un mes después de unas duras críticas vertidas por el editor de "The Lancet", tras desvelarse que el autor principal del polémico estudio, el gastroenterólogo Andrew Wakefield, entonces en el Royal Free Hospital de Londres, no había revelado la existencia de un serio conflicto de intereses cuando dirigió la citada investigación. Según se ha sabido ahora, Andrew Wakefield reunía de forma paralela información clínica para un bufete de abogados al que habían acudido un grupo de padres que sospechaban que sus hijos habían desarrollado autismo tras ser vacunados. Ningún estudio posterior pudo confirmar la supuesta relación causa-efecto apuntada por Andrew Wakefield, uno de los tres autores del estudio que no han firmado la retractación.

Actuación improcedente

La improcedente forma de actuar de este científico denunciada por el editor de "The Lancet" no puede calificarse como un fenómeno generalizado porque son miles los estudios biomédicos publicados al año, aunque tampoco es un hecho aislado. La pasada semana, un comité de ética integrado por editores de revistas biomédicas europeas detallaron en su informe anual hasta 29 casos de investigadores que efectuaron prácticas de dudosa ética entre julio de 2002 y septiembre de 2003.

El informe de este comité describe cómo un grupo de científicos ocultó que recibió financiación de la industria tabaquera para acometer un estudio sobre tabaquismo pasivo. Más tarde se averiguó que su autor principal tenía un contrato de consultoría con una firma tabaquera y recibió fondos de una asociación de productores de cigarrillos. Las malas prácticas más habituales fueron los plagios y la publicación de un mismo estudio en varias revistas para así aumentar el factor de impacto de sus autores. Los más graves casos son los relacionados con conductas poco éticas en estudios o ensayos clínicos.

Una de las investigaciones citadas fue cuestionada porque para llevarla cabo se obtuvieron, con un método invasivo y doloroso, muestras sanguíneas de bebés sanos, utilizados como grupo de control. Los autores de esa investigación no pudieron acreditar si tenían permiso del comité ético de su centro. También fue rechazado un estudio realizado por un especialista en cirugía pediátrica que realizó una misma operación menor a 420 bebés y 60 niños en dos años, un volumen de intervenciones considerado innecesariamente alto para evaluar su eficacia y seguridad. Este comité cuenta también cómo una persona, posiblemente un representante de un laboratorio farmacéutico o de un gabinete de imagen, prometió a un editor que compraría mil ejemplares de su revista si recogía un estudio científico, que entraba en colisión con las normas de esa publicación.




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