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El Hospital Central de Asturias opera por primera vez en el mundo a un niño con cáncer a través de una técnica poco invasiva

Con sólo un corte de 1,5 centímetros en el abdomen y un "vídeo-bisturí", la retroperitoneoscopia permite extraer el tumor al enfermo

  • Fecha de publicación: 21 de abril de 2004

El Hospital Central de Asturias se ha convertido en el primero del mundo en operar a un niño con cáncer a través de una técnica poco invasiva. Se trata de una cirugía blanda denominada retroperitoneoscopia, y ha hecho posible que un niño asturiano de 13 años, afectado de un tumor en la glándula suprarrenal, sea el primer enfermo oncológico infantil en ser intervenido de esta manera en el mundo.

El tumor extirpado (un feocromocitoma) estaba localizado en la glándula suprarrenal del menor. Aunque no se trata de un cáncer invasivo, es decir, que se extienda a otros órganos y tejidos cercanos provocando lo que se conoce como metástasis, lo cierto es que este tumor provoca en quienes lo padecen alteraciones bruscas de la tensión arterial.

La operación, que se llevó a cabo hace dos semanas y cuyos resultados fueron presentados ayer, duró 3 horas y 19 minutos y terminó con éxito. El niño pudo abandonar el hospital apenas tres días después de practicada la intervención quirúrgica.

Pequeños cortes

A diferencia de la cirugía tradicional, la citada técnica, similar a la laparoscopia, no requiere de grandes cortes. Una incisión de 1,5 centímetros, ayudada por otros dos cortes diminutos que actúan de puente en la operación, fue suficiente para retirar la glándula afectada del menor. Todo ello sin dañar ni mover los órganos próximos que se encuentran en la cavidad abdominal, desde el hígado y el intestino, hasta el páncreas o el bazo.

Los médicos emplearon también un bisturí ultrasónico y una diminuta cámara de vídeo que permite seguir la operación desde una televisión instalada en el quirófano.

Para poder realizar la intervención, los cirujanos crearon primero una cavidad en el entorno cercano a la glándula. Esto lo consiguieron a través de un tubo que porta en uno de sus extremos un globo, el cual es hinchado en el interior del enfermo. Una vez creada la cavidad, el bisturí ultrasónico (que coagula la sangre y evapora los tejidos que va cortando) y el buen hacer de los cirujanos hace el resto.

Entre las ventajas de esta técnica sobre la cirugía convencional, el cirujano José Álvarez Zapico, responsable del equipo de médicos que realizó la intervención, resaltó que, en general, la recuperación de los pacientes suele ser más rápida y el dolor postoperatorio es menor.

El cirujano recordó también que "la recuperación del niño fue espectacular, ya que al día siguiente fue dado de alta quirúrgica, aunque salió del hospital a las 72 horas, porque tuvo que estar excesivamente controlado debido a su presión arterial".




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