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La distribución de estas sustancias se realizaba en parte a través de personas vinculadas con gimnasios
La Policía Nacional ha desarticulado la mayor red española de tráfico de sustancias estupefacientes y medicamentosas prohibidas. En total han sido detenidas 21 personas que se dedicaban a la distribución y venta clandestina de estas sustancias a través de Internet.
La principal peculiaridad de esta operación, en la que se han efectuado trece registros en toda España, radica en que se trata de la mayor red de traficantes de psicotrópicos, esteroides, anabolizantes y hormonas, que utilizaba Internet para su distribución en territorio nacional y en el extranjero, según informó ayer la Dirección General de la Policía.
Según las fuentes citadas, "miles de clientes" de esta red buscaban aumentar su rendimiento deportivo con sustancias energéticas, para disminuir la fatiga o aumentar la masa muscular, tales como estimulantes, esteroides, anabolizantes androgénicos, anabolizantes y algunas hormonas.
De hecho, la distribución se realizaba en parte a través de personas muy relacionadas con gimnasios, a las que resultaba "sumamente fácil" la venta entre clientes que buscaban progresos rápidos en la musculación y que consumían dichas sustancias sin control médico alguno.
Cuatro de las detenciones se practicaron en Málaga, otras cuatro en la provincia de Madrid, dos en Barcelona, tres en Zaragoza, dos en O Porriño (Pontevedra), dos en Tarragona, una en Calpe (Alicante), y dos en Gandía (Valencia).
Todos los detenidos (18 españoles, un tunecino, un ecuatoriano y un venezolano) pertenecen a los "escalones superiores" de esta red, explicó la Policía Nacional, que subrayó que la operación sigue abierta y que continuará con los "escalones inferiores" de la organización.
Anonimato
La red, de carácter nacional y cuyos integrantes creían garantizado su anonimato mediante el uso de comunicaciones a través de Internet, estaba dedicada al tráfico ilícito de psicotrópicos (principalmente GHB) y precursores de sustancias estupefacientes, como la efedrina.
Los detenidos compraban gammahidroxibutirato (GHB) y lo distribuían y vendían al por menor, con las instrucciones y el material necesario para la elaboración de éxtasis líquido. Además, distribuían de forma ilícita sustancias medicamentosas, incluidas algunas especialidades de uso veterinario (como esteroides, anabolizantes, hormonas y clembuterol), orientadas al consumo humano.
Los distintos escalones de la organización se comunicaban a través de Internet, y usaban la Red para las transacciones económicas, aunque algunas ventas se pagaban con ingresos en cuentas bancarias (a veces a nombre de terceras personas) y, cuando era una cantidad importante, en contactos "cara a cara".
Las investigaciones comenzaron en mayo pasado, cuando la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía comprobó que un individuo había invadido multitud de páginas web con anuncios en los que ofertaba estas sustancias, y se centró en un grupo de españoles, dirigido por un estudiante de la Facultad de Medicina de Málaga.
Esta persona, que estableció contactos en Argentina, EE.UU., Italia, Chile, México y Tailandia, usaba diversas medidas de seguridad para garantizar su impunidad en Internet, y distribuía las sustancias a través de empresas de paquetería.
Sin embargo, las gestiones posteriores demostraron la existencia de un escalón superior en la organización compuesto por tres individuos residentes en Portugal, Galicia y Málaga.
Lacra social
Para Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, las redes de tráfico y distribución de sustancias dopantes son "una lacra social", y aseguró que, tanto si trabajan con deportistas profesionales como si lo hacen en gimnasios, "la tolerancia será cero". Añadió que "son personas que hacen daño a los demás. Esas sustancias perjudican gravemente la salud".
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