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Las consecuencias son la alteración en la distribución de la grasa corporal y la resistencia a la insulina
Científicos de la Unidad de Lípidos del Hospital del Mar de Barcelona aseguran que la terapia antirretroviral en personas infectadas por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) hace que crezca el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Para llegar a esta conclusión los expertos han realizado un estudio entre 710 enfermos seropositivos y con sida. Realizaron a cada uno de los afectados análisis sobre las características de la infección por VIH y sobre su estado físico, para lo cual les extrajeron sangre. Además llevaron a cabo otras pruebas como la medición del índice de masa corporal, el perímetro de cintura abdominal y la presión arterial, así como la presencia de colesterol, triglicéridos y glucemia en la sangre del colectivo de afectados.
Sus resultados revelaron que la prevalencia global del síndrome metabólico fue del 17% y que además había un incremento creciente por grupos de edad. Por otro lado, el 36,6% de los pacientes sufrió una alteración en la distribución de la grasa corporal -lipodistrofia- y síntomas de resistencia a la insulina, denominador común del síndrome metabólico.
Aun así, el responsable de la Unidad de Lípidos de este centro barcelonés y encargado de la investigación, Juan Pedro-Botet, ha explicado que es la primera investigación que se realiza de este tipo, por lo que el riesgo de enfermedades cardiovasculares no debería ser motivo para suspender el tratamiento, sino que hay que cuidar de una forma más incisiva estos factores.
Además, el director del estudio ha destacado que la "esperanza de vida de los enfermos tratados con antirretrovirales es comparable a la de la población general". "Afortunadamente cada vez hay más tipos de fármacos que combaten el VIH", señaló Pedro-Botet.
En su opinión, lo ideal es que se realicen pruebas para conocer el riesgo potencial del paciente de desarrollar síntomas del síndrome metabólico y permitir así que cada paciente "pueda recibir un tratamiento a la carta".
Resultados del estudio
Pedro-Botet ha señalado que el estudio revela que los medicamentos en cuestión provocan "un aumento de la obesidad abdominal, diabetes, hipertensión arterial y alteración de lípidos, factores que se engloban dentro del denominado síndrome metabólico y que conllevan un riesgo de enfermedades cardiovasculares".
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