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Aumentan las mujeres que quieren ser madres a partir de los 40 años pese a las dificultades para procrear

A estas edades las posibilidades de engendrar un bebé de forma natural se reducen al 10% y crece el riesgo de anomalías

  • Última actualización: 15 de noviembre de 2004

El número de mujeres que quiere ser madre a partir de los 40 años es cada vez mayor debido, entre otros motivos, a las dificultades de la población femenina para alcanzar la estabilidad laboral y al precio, cada vez mayor, de la vivienda. Ese creciente deseo de maternidad a edades más tardías choca con las limitaciones de la naturaleza humana. A partir de la quinta década de la vida, no sólo las posibilidades de engendrar un bebé de forma natural se reducen al 10%, sino que, además, cada año que pasa se multiplica el riesgo de tener un hijo con una anomalía cromosómica, del tipo del síndrome de Down.

La Asociación Vasca de Centros de Reproducción Asistida se reunió ayer en Bilbao para analizar las consecuencias de este fenómeno que no es nuevo. La edad media de las mujeres que solicitan participar en programas de fertilización se sitúa en torno a los 36 años y tiende a retrasarse aún más. Lo prueba el hecho de que hace apenas una década las mujeres tenían su primer hijo entre los 30 y 34 años; y diez años antes lo hacían entre los 25 y los 29. La tercera década de la vida está considerada como la mejor edad para ser madre desde el punto de vista físico.

Los avances científicos, tal como explicó el jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital vizcaíno de Cruces, Francisco Rodríguez Escudero, han permitido ampliar las probabilidades de una maternidad con éxito en edades más tardías, pero a partir de los 40 se encuentran con un problema añadido al biológico. El éxito de los programas de fertilización es tan bajo -un 40% menor que en edades más tempranas- y la demanda de parejas que desean ser padres tan alta, que la Sanidad pública no les presta servicio.

Fertilización

Si a los 40 una mujer decide someterse a un programa de fertilización, tendrá que hacerlo en una clínica privada. Los servicios públicos de salud cuidarán de que su embarazo llegue a buen término y de que su pequeño se desarrolle con normalidad, pero si no consigue quedarse en estado por medios naturales, no podrá llamar a su puerta. "La asistencia social tiene que tener un límite y, en este caso, son criterios científicos los que lo han establecido", argumenta Micho González, directora médico de Cruces.

La medicina ofrece hoy cinco alternativas para la fertilización. A la tradicional fecundación "in vitro", se unen la inseminación con semen de la pareja, el uso de esperma de donante y la microinyección espermática (ICSI), que consiste en inyectar un espermatozoide en un óvulo y depositarlo en el útero de la madre. La quinta, por la que apuestan los ginecólogos para las mujeres de 40 años, es la donación de óvulos, una solución que limita el riesgo de anomalías fetales y aumenta las posibilidades de embarazo.

El coste de un programa de reproducción asistida en un centro privado oscila entre los 4.000 y los 6.000 euros. Pero no se trata sólo de una cuestión de dinero, sino también de salud. "Nosotros lo tenemos claro: si de verdad creemos que no merece la pena intentarlo, les decimos a los padres que es mejor que lo dejen", explica Gorka Barrenetxea, de la Clínica Quirón.




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