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Controlarán la dieta aconsejada a 12.000 voluntarios en uno de los proyectos más ambiciosos que se han realizado nunca en el ámbito clínico-nutricional
Medio millar de médicos adscritos a centros sanitarios de toda España controlarán la dieta aconsejada a 12.000 voluntarios para confirmar que, tal como dicen varios estudios, el consumo de aceite de oliva reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares. El proyecto es uno de los más ambiciosos de cuantos se han realizado en el ámbito clínico-nutricional y su desarrollo abarcará cinco años. El experimento es consecuencia de un ensayo previo con 625 personas que, según las primeras conclusiones, ratifica las virtudes del zumo de la aceituna en el sistema circulatorio.
Los hombres implicados en el programa tienen más de 55 años -más de 60 en el caso de las mujeres- y han sido elegidos por pertenecer a grupos de alto riesgo vascular: diabéticos, fumadores, obesos, hipertensos y personas que sufren colesterol alto o tienen familiares afectados por dolencias cardiacas. Todos ellos han sido repartidos en tres grupos.
Variables sanitarias
El primero de ellos deberá seguir una dieta establecida por los médicos; el segundo recibirá un aporte extraordinario de frutos secos (avellanas, nueces, almendras), mientras que el tercer colectivo verá enriquecida su alimentación con aceite de oliva. "El objetivo de esta diferenciación es comprobar cómo evolucionan sus variables sanitarias desde el momento en que entraron a participar en el programa", explica Ramón Struch, director del plan Predimed (Prevención de la Dieta Mediterránea).
Los profesionales prestarán atención continuada a los grupos que reciben aportes alimentarios concretos -aceite o frutos secos-, ya que, en su opinión, resulta imprescindible "controlar su evolución y conseguir que se sientan motivados", añade Struch, quien recuerda que el desarrollo de un experimento a tan largo plazo precisa que los participantes cumplan las exigencias impuestas cuando aceptaron someterse a la prueba. "Estos estudios son muy largos y puede producirse cierta relajación", admite.
Según los primeros datos, recogidos después de tres meses de tratamiento con 625 pacientes, aquellos que consumieron aceite como suplemento han mostrado un significativo descenso de la tensión arterial. Por este mismo motivo, los artífices del proyecto no descartan que éste "dure menos de cinco años" si antes se demuestran claramente los beneficios de este producto en el organismo.
No es la primera vez que se detecta la influencia del aceite de oliva en la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, como recuerda Valentina Ruiz, miembro del Instituto de la Grasa, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), "pero ahora abordaremos una iniciativa a gran escala". De hecho, entre los objetivos figuran conocer al detalle cómo trabajan las sustancias del aceite en el cuerpo humano, la cantidad diaria necesaria para que actúe eficazmente o si existe alguna contraindicación en su consumo.
Ruiz dirigió hace 26 años un proyecto menos ambicioso en un convento de Andalucía y confirmó que las monjas que tomaban más aceite reducían la hipertensión. No en vano, interviene sobre factores de riesgo como el perfil lipídico, la tensión, el metabolismo de la glucosa y el perfil antitrombótico. También puede proteger los mecanismos cerebrales, cuyo deterioro acelera el envejecimiento y el desarrollo del mal de Alzheimer.
"Declaración de Jaén"
Los efectos descritos se encuentran recogidos en la llamada "Declaración de Jaén", un documento elaborado por un prestigioso colectivo de científicos que, a finales de octubre, se reunieron en la provincia aceitera por excelencia de España para celebrar el primer congreso internacional sobre la materia. Expertos de varios países concluyeron que el producto propicia "un envejecimiento saludable y aumenta la longevidad". "Por eso -agrega Valentina Ruiz- es preciso concienciar a los ciudadanos de que incorporen a su dieta el aceite de oliva desde su niñez".
Francisco Pérez, presidente del comité científico del encuentro, se queja de la escasa inversión destinada al estudio de los beneficios del aceite, tanto por parte de las empresas como de la Administración. "En España, ni uno ni otro destina el presupuesto suficiente para impulsar esta especialidad, a pesar de que están demostradas las ventajas del aceite y de que necesitamos más estudios, más científicos y más medios", señala Pérez.
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