Saltar el menú de navegación e ir al contenido
Estos fármacos, con sólo un 60% de eficacia, podrían reducir las infecciones por VIH en 2,5 millones en sólo tres años
La consecución de una vacuna contra el sida parece tan lejana que los especialistas apuestan por el desarrollo de nuevas armas de prevención, entre las que destacan los microbicidas. La ciencia ha bautizado con este nombre a un gel vaginal, también de aplicación anal, que pretende servir de freno a la infección en el Tercer Mundo. Con esta apuesta y con un llamamiento a la comunidad internacional a favor de un mayor compromiso con los casi 40 millones de seropositivos que hay en el mundo arrancó ayer el Congreso Nacional del Sida, que la organización Seisida celebra en Madrid.
Robin Shattock, experto del hospital londinense de Saint George, aseguró que los microbicidas, con sólo un 60% de eficacia, podrían reducir las infecciones por VIH en 2,5 millones en sólo tres años. Las predicciones más optimistas dicen, sin embargo, que si todo va bien, estos fármacos no llegarán antes de diez años. "Aún no sabemos si van a funcionar. Para ello necesitamos los resultados de los cuatro ensayos que se están desarrollando en África, que son difíciles de realizar en situaciones de seguridad", señaló Shattock. De momento, lo que sí se sabe es que los experimentos hechos en monos muestran resultados prometedores al proteger el tracto vaginal contra la infección.
El virólogo José Alcamí, investigador del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, reconoció, por su parte, que la falta de una vacuna eficaz, 20 años después de que se identificara el VIH, no puede considerarse como "el único fracaso" de la ciencia y la sociedad en la lucha contra el sida. Según dijo, no hay antídoto, pero tampoco se ha logrado evitar la expansión de la enfermedad, ni se ha logrado extender a toda la población infectada la terapia antirretroviral, que es eficaz, pero llega sólo al 5% de los afectados del mundo. "Los intentos de encontrar una vacuna contra el sida han resultado fallidos", manifestó José Alcamí. "Pero para explicar estos fracasos no basta con decir que el virus cambia mucho, porque tenemos vacunas para virus igual de mutables", dijo el experto. "Estamos ante un virus biológico diferente que se protege de la respuesta inmunológica y ataca al sistema soterradamente, reactivándose con rapidez", agregó.
En cualquier caso, la consecución de la vacuna contra el sida deberá ir acompañada de "un esfuerzo solidario, político y social" sin precedentes para garantizar que todos los afectados del mundo puedan acceder a ella. Por eso, médicos, investigadores y activistas quieren que los gobiernos de los países ricos y la industria farmacéutica se empeñen desde ahora en evitar que cuando se consiga un preparado minimamente eficaz no ocurra como sucede hoy con la terapia antirretroviral, que sólo está al alcance de 440.000 afectados, los que viven en los países occidentales.
Relacionadas con este artículo:
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI