Las mutaciones genéticas que predisponen al cáncer de pulmón difieren entre fumadores y no fumadores

Esto podría explicar las distintas respuestas de pacientes a determinadas terapias contra este tumor
Por EROSKI Consumer 6 de marzo de 2005

Las mutaciones genéticas que predisponen al cáncer de pulmón son distintas en fumadores y no fumadores, lo que podría explicar los motivos por los cuáles ciertos pacientes con este tumor responden de forma espectacular a una terapia concreta, mientras otros no ofrecen respuesta o ésta es muy pequeña. Las diferencias de las mutaciones de los genes KRAS (fumadores) y RFCE (no fumadores) son explicadas en el último número de la revista «Journal of the National Cancer Institute» por los investigadores del Centro de Investigación Terapéutica Oncológica Nancy B. y Jake L. Hammon de EE.UU.

Estas alteraciones en el gen del receptor del factor de crecimiento epidérmico (RFCE) están presentes principalmente en los adenocarcinomas, la forma más común de cáncer de pulmón encontrado en fumadores y no fumadores, además de en mujeres y menores de 45 años. A su vez, son estas mutaciones las que más sensibilidad muestran a los dos fármacos más utilizados para frenar el tumor. Sin embargo, están más presentes en quienes no han fumado nunca (51%) frente a los fumadores (10%), así como en los adenocarcinomas comparados con otros cánceres de pulmón (40% frente a 3%) y en mujeres en comparación con hombres (30% frente a 8%).

Por su parte, las mutaciones en el gen KRAS se encontraron en el 8% de los tumores de pulmón, pero en ninguno con la mutación del RFCE, siendo más común en varones, caucasianos, y fumadores actuales y veteranos.

La lucha contra el tabaco ha abierto en los últimos años nuevas líneas de investigación para encontrar fármacos que sirvan para dejar de fumar. Es el caso de «Rimonabant», que en su fase de pruebas intenta demostrar que es posible dejar el hábito sin ganar peso. Ahora, científicos de la Universidad de Yale (EE.UU.) han comenzado a analizar si un fármaco ya existente, «Naltrexone», empleado comúnmente contra adicciones a opiáceos y, en menor medida, contra el alcoholismo, puede bloquear también los receptores cerebrales que incitan a seguir fumando sin que el cuerpo gane peso. El miedo a engordar es uno de los motivos de los fumadores para no comenzar terapias contra el hábito.

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