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Los pacientes se someterán a un tratamiento intensivo sin necesidad de ingresar en el centro
La Comunidad de Madrid pondrá en marcha en los próximos días una unidad especial para afectados por trastornos alimenticios, que tendrá la particularidad de llevar a cabo un tratamiento intensivo sin necesidad de dejar ingresados a los pacientes.
Las nuevas instalaciones estarán situadas en el Hospital Santa Cristina, contarán con entre 16 y 20 plazas de día y con personal especializado, entre psiquiatras, enfermeros, psicólogos, fisioterapeutas y nutricionistas.
Se trata de una iniciativa pionera que se apoya sobre todo en terapias de grupo. Así, la paciente -por lo general suelen ser mujeres- desayuna y come en la unidad, porque allí tiene que pasar "el momento crítico en el que empieza a sentir su estómago lleno y se quiere morir", señala el doctor Francisco Ferré. "Aprende otra relación con la comida, se le enseña a enfrentar las fobias, a no vomitar sólo con ver un filete de cerdo, que es lo más horroroso que pueden ver", explica Ferré, responsable de esta unidad.
Las otras terapias se refieren tanto a la relación con su cuerpo -tienen una imagen distorsionada del mismo, por lo que se trabaja con espejos-, como al manejo de su corporalidad, las relaciones interpersonales, con los familiares, o al tiempo libre. También hay terapias para la familia. El programa se completa con el seguimiento posterior de los enfermos, una vez son remitidos a su centro de atención de salud mental.
El doctor recuerda que las personas a las que está destinada esta unidad son adultas, con cuadros psicológicos graves -presentan más de una patología en salud mental-, muchas de ellas con anorexia o bulimia cronificada y en serio riesgo de suicido, "por lo hay que estar muy encima de ellas".
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