OCU detecta agua de grifo con exceso de contaminantes en seis ciudades españolas

La organización denuncia que no se está incentivando el ahorro de este bien
Por EROSKI Consumer 23 de febrero de 2006

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha presentado un estudio sobre la calidad y precio del agua de grifo en 50 capitales de provincia, que concluye que en siete de ellas -Cáceres, Ciudad Real, Zamora, y parte de Alicante, Ávila y Murcia- tiene exceso de unas sustancias contaminantes llamadas trihalometanos.

Los trihalometanos son compuestos volátiles orgánicos que surgen como consecuencia de la reacción de la materia orgánica que transporta el agua sin tratar con el cloro empleado en las plantas potabilizadoras para su desinfección, según explica OCU. «Está demostrado que su ingesta en cantidades excesivas y de forma continuada causa daños hepáticos y renales», advierte.

El estudio indica que las aguas del grifo de las ciudades de Cáceres, Ciudad Real, Zamora y parte de Alicante, Ávila y Murcia superan el límite de trihalometanos establecido por la legislación vigente (150 microgramos por litro), «por lo que no serían potables». Y además, otras 15 muestras de agua superan el límite recomendado por los expertos para garantizar la protección sanitaria de los consumidores y que será el máximo permitido a partir de 2009 (100 microgramos por litro).

OCU detectó además turbidez en las muestras de Ávila (norte), San Sebastián, Orense y Huesca, y geosmina, una sustancia que genera un sabor desagradable, típico a tierra o humedad, en las muestras de Bilbao, Alicante, León, Valencia, Murcia y Santander. Los niveles de nitratos, por su parte, fueron mínimos en todas las muestras analizadas.

Precio

Por otro lado, la organización de consumidores ha comparado el precio del agua en dichas capitales. «Un consumidor que resida en Mallorca puede llegar a pagar hasta cuatro veces más por su agua de grifo que si reside en León», asegura.

OCU considera que el precio del agua no determina su calidad, pero sí parece existir relación entre la dificultad de obtener el agua y su precio. «En general, las ciudades más caras suelen ser ciudades mal abastecidas, mayoritariamente situadas al sur de la Península o que dependen de desaladoras», señala.

Por último, el estudio denuncia que no se está incentivando el ahorro de agua. A su juicio, la estructura tarifaria por bloques no está funcionando como medida disuasoria de consumo. «Es más, en muchas ciudades se obtiene el efecto contrario: cuanto más agua se consume, menos se paga por cada metro cúbico. Esto ocurre en Bilbao, Burgos, Cáceres, Córdoba, La Coruña, Madrid, Murcia, Pamplona, Pontevedra, San Sebastián, Teruel y Valencia». Las razones son, según OCU, dos: que la cuota fija que se cobra es demasiado alta, lo que penaliza a los consumos bajos, y que el sistema de bloques que se aplica en la cuota variable no está bien ajustado.

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