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Ello podría dar lugar a la aparición de cepas más virulentas y resistentes a los tratamientos
Investigadores franceses han hallado que los micoplasmas, bacterias muy simples que no llegan a las dos micras de diámetro, pueden realizar intercambios directos de genes. Ello supone que estas bacterias podrían ser capaces de desencadenar nuevas cepas más virulentas, según los científicos.
"Aproximadamente el 18% del pequeño genoma del Micoplasma agalactiae", una variedad de micoplasmas patógenos que puede provocar neumonía o artritis en rumiantes y que están compuestos solamente de entre 500 y 600 genes, se encuentra en otros miembros de esta especie, según demuestran estos trabajos.
"Los micoplasmas realizan (...) transferencias horizontales" entre individuos de una misma especie, es decir, "una donación de genes que se integran en el genoma del receptor" para que éste "se vuelva más virulento", según explicó ayer Christine Citti, del Instituto Nacional de Investigación Agronómica de Toulouse. El descubrimiento, que según Citti es una primicia a nivel mundial, contradice las informaciones conocidas sobre estos organismos, ya que hasta ahora los intercambios de genes entre micoplasmas estaban considerados como "marginales".
Citti remarcó que estos intercambios hacen temer "la aparición de nuevas cepas mejor adaptadas al medio donde se encuentran o más virulentas", lo que podría provocar una mayor resistencia a los tratamientos médicos. Estas investigaciones podrían permitir que se conocieran los mecanismos de intercambio y posteriormente encontrar la forma de prevenirlos para impedir que estos microorganismos se vuelvan demasiado resistentes, detalló el científico.
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