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Los especialistas advierten de que hay que controlar de manera conjunta ambas enfermedades
A pesar de ser una enfermedad curable desde hace más de medio siglo, la tuberculosis se cobra 4.000 vidas diarias, según datos difundidos en el primer foro global sobre la tuberculosis y el VIH, celebrado en la sede de la ONU en Nueva York. Asimismo, 230.000 personas con VIH, que reciben los antirretrovirales para controlar el sida, morirán por la citada dolencia pulmonar.
Durante el encuentro se ha vinculado la epidemia de sida con la tuberculosis, que es la primera causa de muerte de los pacientes seropositivos y una de las diez principales causas de fallecimiento en el mundo. "La poca atención que se está prestando a la tuberculosis está minando las recientes mejoras que hemos realizado en el campo del sida", advirtieron desde la ONU, organización que pidió "una llamada a la acción y un esfuerzo para controlar de manera conjunta ambas epidemias". "Si no lo hacemos, el impacto económico, social y humano será mucho peor que ahora", alertó.
"Nadie debería morir de tuberculosis, que es una enfermedad que se puede prevenir y curar en un siglo XXI lleno de avances tecnológicos", aseguró Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, que criticó que "no haya suficientes inversiones para encontrar métodos de control, prevención, diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis en los pacientes con sida".
Y es que el resurgimiento de la tuberculosis está amenazando los progresos conseguidos a lo largo de la década para facilitar los tratamientos antisida. Esta vieja enfermedad ha sido ignorada por la comunidad internacional, pese a que en los últimos 15 años el número de casos se ha duplicado en los países con las tasas más altas de infección por VIH, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La enfermedad se ha hecho fuerte y cada vez más resistente a los fármacos. De hecho, en Sudáfrica ya se han detectado más de 1.000 casos de la cepa más resistente, para la que los medicamentos no son eficaces. Ban explicó que esta situación limita las opciones para combatir la enfermedad y deja muy pocas posibilidades de reducir las muertes que causa, ya que el tratamiento para la tuberculosis extremadamente resistente es caro y poco eficaz.
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