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El estudio de los genomas ayudará a prevenir enfermedades relacionadas con la alimentación
Los casos de obesidad y sus secuelas (diabetes, hipertensión, cáncer, etc.) experimentarán un aumento "espectacular" en los próximos años en España, lo que supondrá graves costes sociales y económicos. Así lo ha advertido el director del laboratorio de Genómica y Nutrición de la Universidad de Tufts en Boston (Estados Unidos.) y colaborador del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), José María Ordovás. "Hay que pensar en ello para que no se dispare el gasto sanitario; esto se puede prevenir, hay que educar y entender lo que ocurre", afirmó el investigador.
Ordovás defendió el estudio de la nutrigenética y nutrigenómica, ya que "conocer las bases genéticas nos llevará a saber cómo reparar y cómo prevenir enfermedades que tienen que ver con la alimentación". Para poder cambiar esta situación, hay que saber qué la produce, apuntó. Explicó que, además de la predisposición genética, hay que tener en cuenta los hábitos alimentarios y el desajuste de los horarios, que se han modificado de generación en generación y han afectado a la denominada biología evolutiva.
El científico considera fundamental investigar los genomas, ya que "podremos estudiar en cada uno de nosotros millones de polimorfismos, que ayudarán a definir si seremos más obesos, cómo afecta el alcohol o cuánto café podemos tomar". Se pretende descubrir los factores de riesgo para conocer la predisposición de los individuos, de modo que se pueda evitar o retrasar durante 20 ó 30 años, indicó.
En su opinión, resulta importante mantener unas pautas horarias y alimentarias diferentes en cada individuo en función de su genética, la cual está dispuesta por su etnia, sus hábitos y sus antecedentes familiares, explicó Ordovás. No obstante, sentó unas bases comunes que ayudan a mantener una alimentación sana. En primer lugar, animó a "comer de todo pero en plato de postre", es decir, "con moderación", al tiempo que recordó la necesidad de aplicar el sentido común. "Hay que comer sin olvidar las calorías que consumimos", destacó el científico, quien defendió ante todo la dieta mediterránea.
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