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Se requiere una media de entre 8 y 11 años para desarrollar un nuevo fármaco
Fármacos para el dolor de cabeza, de muelas, molestias menstruales, fármacos para dolencias livianas como un resfriado o para dolencias más traumáticas como un cáncer o el VIH. Antibióticos para luchar contra virus y bacterias que asolan a las poblaciones,.... cada uno de estos productos, desde el más común de los medicamentos que pueblan los botiquines de las familias, hasta los grandes compuestos que tratan de detener enfermedades mortales, pasan por un largo, costoso y arduo trabajo de investigación.
La mayor parte de los fármacos actuales corresponden a procesos de investigación de laboratorios farmacéuticos que detectan una necesidad médica y, por tanto, un negocio. Así pues dedican parte de sus ingresos a la investigación, con el propósito de servir a la sociedad a través de una nueva cura, pero también de recuperar el dinero invertido a través de la venta de un nuevo producto que sane y cure.
Actualmente, el liderazgo en investigación lo ostentan Estados Unidos y Japón, ya que los laboratorios europeos han reducido su inversión en investigación de un 12% de sus ingresos a un 6%.
Desarrollar un nuevo fármaco en el mundo tiene un largo coste temporal. Entre 8 y 11 años es el tiempo que se establece desde la decisión de investigar sobre un camino y hasta que llega a los pacientes. En este camino, la inversión por parte de los laboratorios es cuantiosa, ya que son necesarios un gran aporte de material de alta tecnología y equipos humanos cualificados. Esto es así porque se trata de dar solución a enfermedades ya conocidas, cuyos tratamientos intentan superarse, y de ofrecer soluciones a nuevas enfermedades o dolencias que hasta ahora no se habían curado.
En los laboratorios el trabajo comienza con la elaboración de moléculas que pasan una criba y un importante estudio para determinar su comportamiento. En este punto es importante que los investigadores determinen las estructuras biológicas diana, es decir, los genes o las partes involucradas en una enfermedad y de qué forma la molécula que estudiamos interviene en ella.
Actualmente, para estos procesos se cuenta con la ayuda de la robótica y la bioinformática que permite agilizar el proceso. Tras la elección de una serie de moléculas comienzan los ensayos fármaco-biológicos in vivo e in vitro y se inicia una etapa que tratará de confirmar la eficacia y seguridad de la molécula. De 10.000 sustancias que se pueden examinar al inicio de una investigación, sólo una será la que finalmente se consiga desarrollar.
Al mismo tiempo que se da este desarrollo, se trabaja en los ensayos de predesarrollo, que consisten en estudios analíticos y galénicos (la forma que tendrá el fármaco (jarabe, cápsulas, píldoras, inyectables, etc,...).
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