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Almohadas

Si es posible, hay que probarla unos días antes de comprarla

Imagen: Marya

Una almohada puede provocar que los dolores cervicales se acentúen o, por el contrario, contribuir a que remitan. ¿Cómo saber cuál es la adecuada? Los expertos aseguran que es un producto muy personal y que su elección debe realizarse en función del colchón donde se duerma de manera habitual. La nuca es una zona muy sensible porque soporta la parte más importante del cuerpo, por lo que acumula una gran tensión. Tan personal es su elección, que dos personas que comparten cama pueden necesitar almohadas distintas.

Mejor con almohada

Uno de los mitos que giran en torno a las almohadas es que es más sano dormir sin ellas. Sin embargo, la cabeza necesita un apoyo para que la columna vertebral permanezca en su posición natural y no quede sometida a ningún tipo de tensión. Es mucho mejor dormir con almohada, porque si se duerme sin ella, el cuello se fuerza demasiado, según explica Antonio Navarro, jefe del Servicio de Traumatología del Hospital Vall d´Hebrón de Barcelona y catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona. Incluso durmiendo boca arriba, tampoco se recomienda prescindir de ella, porque el cuello, al relajase, termina rotando en un sentido u otro, lo que puede acabar produciendo un espasmo muscular, como aclara el experto.

A la hora de asesorar sobre los mejores tipos de almohada, los expertos coinciden en que es un artículo totalmente personal. Cada individuo duerme de una manera distinta y no todo el mundo tiene las mismas dimensiones. Lo más importante es que la posición del cuello no sea forzada ni hacia delante ni hacia abajo.

Lo más importante es que la posición del cuello no sea forzada ni hacia delante ni hacia abajo

La almohada debe adaptarse a la comodidad del individuo, en opinión de Antonio Herrera, traumatólogo del Hospital Miguel Servet, de Zaragoza. En individuos jóvenes y sanos, lo más adecuado es utilizar una no excesivamente gruesa, mientras que en personas con lesiones artrósicas de columna cervical, debe ser lo más fina posible.

Descansar de manera correcta

Es importante tomar conciencia de que un descanso incorrecto puede provocar importantes deterioros en la columna vertebral, alterar la elasticidad de la musculatura y disminuir, por tanto, la capacidad de concentración y rendimiento. Por ello, conviene seguir las recomendaciones de la Fundación Kovaks, especializada en las dolencias de la espalda:

  • Si se duerme boca arriba. Se recomienda una almohada fina. Esta debe asegurar que la columna cervical forma con la columna dorsal el mismo ángulo que al estar de pie. Una almohada muy ancha tendería a provocar que el cuello se flexionase en exceso hacia adelante, mientras que dormir sin almohada tendería a hacer que el cuello estuviese en hiperextensión. Mantener durante horas estas dos posturas facilitaría la aparición de contracturas cervicales.
  • Si se duerme apoyado sobre un hombro. Se recomienda una almohada gruesa. Debe mantener el cuello en el eje de la columna dorsal, y asegurar que no caiga ni rote.
  • Dormir boca abajo no es recomendable. Al hacerlo se suele modificar la curvatura de la columna lumbar y, para poder respirar, se debe mantener el cuello girado durante varias horas. Si no se puede dormir en otra postura, hay que intentar hacerlo ligeramente de costado. Si se girase hacia el lado izquierdo, se debería flexionar la cadera y la rodilla derecha, aun manteniendo estirada la izquierda, y procurar girar los hombros y adaptar la forma de la almohada a la cabeza, de modo que la postura relativa del cuello en relación a la columna dorsal sea lo más parecida posible a la que se forma cuando se está de pie.

Si no se está seguro de la posición en la que se duerme, los especialistas recomiendan seleccionar una almohada que tenga un alto grado de flexibilidad, lo suficientemente esponjosa para acomodarse a diferentes posiciones. Las almohadas de relleno natural tienden a tener esta cualidad.

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