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Paracetamol y embarazo

Un estudio reciente relaciona su ingesta continuada durante la gestación con el riesgo de que los niños sufran asma

  • Autor: Por TERESA ROMANILLOS
  • Fecha de publicación: 19 de junio de 2008
Imagen: Niels Rameckers

El paracetamol es un analgésico ampliamente utilizado, incluso por mujeres embarazadas. Sin embargo, un estudio reciente relaciona su ingesta durante periodos de gestación con el riesgo de que los niños sufran asma en los primeros años de vida. Concretamente, se le atribuye un incremento del 20% de probabilidad durante los primeros 18 meses de vida y del 50% a los siete años. Este hallazgo, además de cuestionar la seguridad del fármaco, pone en evidencia la escasa investigación que se realiza sobre los efectos de los medicamentos durante el embarazo.

En este estudio, realizado por el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental y el Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona con la colaboración de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, se hizo un seguimiento de 66.445 mujeres incluidas en una base de datos en la que se encuentran registrados los nacimientos desde 1996 a 2003, en Dinamarca. De allí se extrajo información relativa al uso de paracetamol y otros fármacos durante la gestación. Posteriormente, se efectuó una entrevista a todas las madres cuando los niños cumplieron los 18 meses para saber si sufrían asma u otros problemas respiratorios. Tras obtener esta información, 12.773 niños volvieron a ser evaluados al cumplir siete años.

Más asma

Los resultados evidenciaron un incremento del 20% de probabilidad de padecer asma durante los primeros 18 meses de vida y del 50% a los siete años, concluye el estudio que ha sido publicado en la revista "Internacional Journal of Epidemiology". Investigaciones previas, como las realizadas en el 2002 por un equipo del King's College de Londres y la Universidad de Bristol, ya habían alertado sobre el uso de paracetamol durante el periodo de gestación.

Las conclusiones podrían tener consecuencias importantes, ya que el paracetamol se utiliza durante el embarazo al ser uno de los fármacos que hasta ahora se habían considerado más seguros. Aunque todavía no está claro qué dosis es la que resulta perjudicial y por qué mecanismo, uno de los autores del estudio comenta que posiblemente el efecto nocivo se produzca con la administración continuada y que dosis puntuales no acarreen problemas.

El uso de antiinflamatorios se muestra relativamente seguro cuando se utilizan de forma puntual y a dosis bajas

Durante el embarazo son relativamente frecuentes pequeños trastornos que causan dolor o malestar y que precisan la utilización de analgésicos o antiinflamatorios. Muchas mujeres sienten temor a los potenciales efectos secundarios que el fármaco pudiera causar sobre el feto, y a menudo prefieren abstenerse y aguantar las molestias, a veces, innecesariamente. Hay una serie de recomendaciones sobre el uso de estos fármacos que pueden resultar útiles y que si se siguen, minimizan mucho la posibilidad de que puedan aparecer efectos secundarios.

Recomendaciones en el embarazo

El general, el uso de antiinflamatorios parece relativamente seguro cuando se utilizan en tratamientos cortos, de forma puntual y a dosis bajas. En las últimas semanas del embarazo, los AINES (antiinflamatorios no esteroideos) pueden disminuir las contracciones uterinas, prolongar la gestación y también la duración del parto. Sin embargo, también pueden provocar el cierre prematuro del ductus arterioso -comunicación que normalmente existe entre el sistema arterial pulmonar y la aorta durante la vida fetal- e hipertensión arterial pulmonar en el neonato. Estos efectos perjudiciales se producen por la inhibición de las prostaglandinas (sustancias parecidas a las hormonas que regulan la actividad de las células y que entre otras funciones controlan los procesos inflamatorios).

El ibuprofeno podría ser el fármaco de elección dentro de este grupo. El diclofenaco parece ser también de los más adecuados, ya que no ha demostrado ser teratógeno - agente capaz de causar un defecto congénito- aunque sí embriotóxico en animales. La indometacina no se recomienda por el riesgo de cierre del ductus arterioso. La aspirina también es de uso restringido puesto que, al actuar sobre la función plaquetaria, puede producir hemorragias en la madre y el feto, aunque en algunos estudios parece ser segura si se limita su uso al primer y tercer trimestre de la gestación.

El paracetamol se ha considerado hasta el momento el analgésico más seguro porque actúa predominantemente sobre el sistema central y el riesgo de efectos sobre el útero es mínimo, y porque no se han descrito malformaciones a pesar de que atraviesa la placenta. En cuanto a los analgésicos opiáceos, su riesgo teratógeno es bajo, pero si se utilizan en el último trimestre del embarazo pueden producir depresión respiratoria en el recién nacido y síndromes de abstinencia si el tratamiento ha sido prolongado.

LAS EMBARAZADAS, OLVIDADAS

Imagen: Bianca de Blok

En los años cincuenta saltó la alarma cuando muchas de las mujeres embarazadas que habían tomado talidomida para tratar las náuseas tuvieron hijos con malformaciones. Este incidente dio lugar a la política que en la actualidad se aplica en la investigación de fármacos con embarazadas. Existe un consenso contra la exposición directa de un feto ante una intervención experimental de cualquier tipo durante el embarazo, a excepción de los casos en los que la vida de la madre está en peligro. El objetivo de esta regulación es evitar las consecuencias negativas que pueda la investigación experimental ocasionar.

Del mismo modo, la experiencia y la prudencia aconsejan no realizar ensayos clínicos con cualquier mujer gestante o que pueda quedar embarazada durante el estudio. Este criterio es también aplicable a las mujeres en periodo de lactancia. Esta filosofía restrictiva es beneficiosa pero también tiene su lado negativo. Cada año, más de medio millón de mujeres y siete millones de niños mueren como consecuencia de problemas relacionados con el embarazo y el parto. El conflicto surge cuando los especialistas creen que quizás no se están investigando fármacos específicos para embarazadas, que en numerosos casos podrían salvar la vida del feto y de la madre.

El 75% de las embarazadas toma al menos un fármaco cuya seguridad no está probada para este periodo

Además, se han detectado algunas dolencias asociadas al embarazo (preeclampsia o infecciones de orina, entre otras) que podrían beneficiarse de una mayor investigación. En general, las compañías farmacéuticas invierten mayor capital en líneas de investigación menos problemáticas, a pesar de que uno de los Objetivos del Milenio aprobados por la ONU sea mejorar la salud materna. Una fuente que refleja la situación es un trabajo publicado en la revista "PLoS Medicine", en donde se resalta que el 75% de las embarazadas toma al menos un fármaco cuya seguridad no está probada para este periodo.

Nicholas Fisk, profesor de medicina fetal, y Rifat Atun, profesor de medicina internacional, de la Facultad de Medicina del Colegio Imperial de Londres, comentan en el trabajo que "mientras que la industria farmacéutica está desarrollando 17 medicamentos para el embarazo, 660 con indicaciones cardiovasculares están en proceso". La situación pone de manifiesto el problema: las cuestiones éticas y los intereses farmacéuticos retrasan la investigación de fármacos para embarazadas de forma preocupante.




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