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Picaduras de insectos: cómo prevenirlas y tratarlas

Actividades como pasear por el campo, andar sobre césped recién cortado o hacer un pícnic al aire libre pueden convertirse en una pesadilla por las picaduras de mosquitos, avejas o avispas

  • Autor: Por MONTSE ARBOIX
  • Fecha de publicación: 31 de julio de 2017

Verano es sinónimo de actividades al aire libre, y de picaduras de insectos. Las condiciones de calor y humedad típicas en esta época atraen a multitud de ellos, sobre todo, a los molestos mosquitos. Pero no son los únicos. También son frecuentes en esta estación las abejas y las avispas. En este artículo se describe cómo son las picaduras de estos insectos, cómo prevenirlas y qué medidas se pueden tomar para aliviar las molestias que producen.

Las picaduras: mosquitos, abejas y avispas

Las condiciones de calor y humedad típica de los días veraniegos promueven la reproducción de los temibles mosquitos que acaban picando a casi todo el mundo. Pero no pican por el dulzor de la sangre humana. En realidad, los mosquitos escogen a sus víctimas guiados por el olfato: se sienten atraídos por el dióxido de carbono que emana de la piel de algunas personas y del ácido láctico que expelen por el sudor al hacer ejercicio. Este dióxido de carbono varía según la dieta o el ejercicio que se siga.

Son las hembras quienes clavan el aguijón porque necesitan unas proteínas de la sangre para desarrollar sus huevos. Y para que les sea más fácil extraer la sangre, se sirven de su saliva, que contiene una proteína con propiedades anticoagulantes (no permite que se forme el coágulo). En el organismo, esta proteína origina una reacción alérgica leve con la liberación de histamina. Ello provoca inflamación, enrojecimiento y picazón.

También las avispas y las abejas son insectos habituales en verano, aunque solo pican como defensa. Las avispas tienen un aguijón liso que les permite picar más de una vez; la mayoría de las picaduras se dan en verano hasta finales de otoño. Por el contrario, el aguijón de las abejas posee unos pequeños dientes que impiden su salida una vez clavado, y su mayor incidencia se da desde primavera hasta finales de otoño.

Entre los síntomas que provocan están dolor, escozor y picor y una leve hinchazón de la zona. Normalmente, estos remiten y no dan inconvenientes. Sin embargo, en algunas ocasiones, pueden originar problemas mayores. Cuando la picadura se da en el área de la boca o la garganta, puede producir dificultad respiratoria. Y cuando el número de picaduras es elevado, desencadena una reacción alérgica con náuseas, mareos o dificultad respiratoria; se estima que a partir de cinco pueden ocasionar algún problema y más de 40, ser grave. Otro caso importante es cuando la víctima presenta un cuadro alérgico de extrema gravedad con la picadura de abejas o avispas.

Prevenir las picaduras

Las lociones repelentes hay que aplicarlas encima de la piel, y media hora después de la crema de protección solar, si hay que usarlas a la vez

Para mantener el hogar libre de mosquitos y de sus picaduras, los recursos más utilizados son las telas mosquiteras en ventanas, los insecticidas en espray, los eléctricos y también las lociones repelentes de insectos. Si se opta por ellos, hay que tener cuidado en pulverizarlos suave y repetidamente en el ambiente y en las zonas cercanas al lugar de donde provienen los insectos y, a continuación, cerrar las habitaciones y ser muy precavidos en no utilizarlos en lugares donde haya comida expuesta. En cuanto a las lociones, hay que aplicarse el producto encima de la piel -media hora después de la crema de protección solar, si hay que usarlas a la vez- y por encima de las prendas.

También está la posibilidad de utilizar aceites esenciales de limón o lavanda diluidos en agua -y no usar perfumes- tanto en la piel como en la ropa y colocar macetas de albahaca o menta cerca de puertas y ventanas.

Además, el tipo de ropa y el color pueden ayudar a la tarea de evitar las picaduras. Lo mejor es vestir con prendas de manga larga, pantalones largos y calcetines, de color claro.

Si se come al aire libre, hay que vigilar las comidas y bebidas dulces (sobre todo, el contenido de latas de refrescos abiertas), así como la presencia de papeleras o colectores de basura cercanos o de agua estancada, sea una charca, un lago o las orillas de un río. Por otro lado, se debe evitar descalzarse en el campo o andar por encima de hierba recién cortada.

Cómo tratar las picaduras de insectos

Una vez el mosquito ha picado, hay que recordar que el rascado facilita la liberación de más histamina, lo que provoca todavía más inflamación, picor y enrojecimiento. Si el rascado es intenso, está la posibilidad de provocar una herida en la piel que será la puerta de entrada a diferentes patógenos que pueden llegar a ocasionar una infección.

Si la picadura es de abeja, hay que extraer el aguijón con unas pinzas, evitando presionar o pellizcar la zona, puesto que provocaría que se diseminara el veneno; lavar la zona con agua y jabón; y si se tiene a mano, utilizar un antiséptico. La aplicación de frío local -nunca aplicar hielo directamente sobre la piel, porque podría producir una quemadura- ayuda a controlar la inflamación y a disminuir el dolor.

Para las picaduras de otros insectos en general, hay disponible multitud de productos de venta libre en las farmacias, con calamina o amoniaco, que alivian los síntomas leves.

Si la reacción es intensa, también se pueden utilizar medicamentos antihistamínicos o cremas con corticoesteroides. La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria advierte del uso de los antihistamínicos en crema, ya que pueden producir erupciones cutáneas con la luz solar. Si el dolor es muy fuerte, puede ser útil tomar un analgésico.

Si la víctima presenta inflamación de la boca, dificultad para respirar o tragar, sibilancias (pitos), urticaria, mareo, debilidad o pérdida de consciencia, es fundamental llamar rápido al número de emergencias 112. Y si pasados unos días, la picadura no mejora, duele o aumenta de tamaño, se recomienda acudir al profesional de salud de referencia.


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