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Terapias alternativas: que no te den gato por liebre

Existe una gran variedad de técnicas y procedimientos alternativos a los tratamientos convencionales que no están avalados y suponen un riesgo para la salud de los pacientes con cáncer

Imagen: AECC

En más de una ocasión habrá oído hablar de las terapias alternativas y de que alguna persona, famosa o no, ha recurrido a ellas como "tratamiento" de un cáncer. Por ello, en este artículo se explica en qué consisten y por qué no son una buena opción. Para ello, primero se aclara un par de términos para diferenciar entre las terapias alternativas y las terapias complementarias. También se aborda el tema de su seguridad y efectividad en los pacientes con cáncer.

Las terapias alternativas se presentan como sustitutas de los tratamientos convencionales (cirugía, quimioterapia y radioterapia) y prometen la cura del cáncer. Las terapias complementarias son las que se utilizan juntamente con la medicina convencional; por tanto, no se ofrecen como una cura al cáncer, sino como una ayuda para mejorar los efectos secundarios de los tratamientos, generar bienestar y reducir el dolor o bien para aumentar las probabilidades de recuperación.

¿Cuántos tipos de terapias alternativas hay?

Existe una gran variedad de técnicas y procedimientos dentro de este tipo de enfoque, pero para mostrar algunos ejemplos, no hay más que seguir la clasificación que establece el Centro Nacional de Medicina Alternativa y Complementaria de Estados Unidos:

  • Sistemas integrales o completos. Se incluyen en esta denominación la homeopatía, la naturopatía, el ayurveda y la medicina tradicional china.
  • Terapias biológicas. Emplean sustancias como hierbas, alimentos y vitaminas.
  • Métodos de manipulación y basados en el cuerpo. Se centran en el movimiento de una o más partes de cuerpo, como la quiropráctica, la osteopatía, la quiropraxia, la reflexología, el shiatsu, la aromaterapia y los masajes.
  • Enfoques sobre la mente y el cuerpo. Hacen referencia a la interacción entre la mente, el cuerpo y el comportamiento, y técnicas de control mental que afectan a las funciones físicas y promueven la salud. Algunas de estas prácticas son el yoga, la meditación, la oración, la curación mental y las terapias creativas relacionadas con el arte, la música y la danza. En este enfoque también se incluyen las que defienden el origen emocional de la enfermedad y, por tanto, la curación mediante la resolución del conflicto (bioneuroemoción, biodescodificación, bioreprogramación, etc.).
  • Terapias sobre la base de la energía. Se basan en el uso de supuestos campos de energía para influir en el estado de salud, como hacen el tai chi, el reiki, el qi gong (chi-kung), la terapia floral o el toque terapéutico.

¿Son seguras las terapias alternativas?

Todos los tratamientos, tanto si son de medicina convencional, alternativa o complementaria, pueden presentar riesgos para la salud. Por ello, es fundamental que cuenten con estudios científicos de calidad y haber sido aprobados por las autoridades sanitarias. Los tratamientos que utiliza la medicina convencional cuentan con estos avales; las terapias alternativas no. Por tanto, con rotundidad, no son seguras.

Mención especial merecen las denominadas "pseudociencias" y los "productos milagro" de los que no hay ninguna evidencia científica. El riesgo de estos productos radica en que, en ocasiones, impide que el paciente reciba la terapia adecuada para su enfermedad o abandone el tratamiento establecido por su oncólogo, sustituyéndolo por uno alternativo.

Por eso, el paciente debe tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Consulte con su médico sobre cualquier tratamiento de medicina complementaria o alternativa que esté utilizando o que se plantee usar.
  • Recuerde que los productos de herboristería o suplementos dietéticos pueden interactuar con los medicamentos que esté tomando y tener efectos negativos para su salud.
  • Si está bajo supervisión de más de un médico, informe a todos ellos del tratamiento complementario o alternativo que esté empleando.
  • Infórmese de los datos científicos que existan sobre la eficacia del tratamiento, sus efectos, sus beneficios y sus riesgos.
  • Si decide utilizar un tratamiento de medicina complementaria, elija con cuidado al profesional encargado de la aplicación y el seguimiento del mismo.
  • Solicite a su médico que le recomiende a dónde acudir para recibir el tratamiento complementario. También puede consultar con una organización profesional para que le asesore al respecto.

¿Las terapias alternativas son útiles para pacientes con cáncer?

La medicina alternativa que promueve el empleo de terapias de eficacia no probada científicamente sustituyendo a los tratamientos oncológicos convencionales puede ser muy perjudicial para los pacientes de cáncer y, por ello su uso se desaconseja con rotundidad.

NO, NO y NO. La medicina alternativa no cuenta con evidencia científica, por lo que su empleo, sustituyendo a los tratamientos oncológicos convencionales, puede ser altamente perjudicial para los pacientes con cáncer. Por tanto, rotundamente: desaconsejamos su utilización. Desde la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) recomendamos a los pacientes con cáncer que no tomen ningún tipo de sustancia o producto natural, que no realicen ninguna terapia sin conocimiento de su oncólogo y que nunca abandonen su tratamiento oncológico.

Por otro lado, algunas terapias complementarias, utilizadas de manera conjunta con el tratamiento oncológico y bajo supervisión y control médico, pueden tener efectos beneficiosos para aliviar síntomas, paliar efectos secundarios de los tratamientos y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Aspectos importantes para recordar

  • Hay que alejarse de las terapias no convencionales que prometen curar el cáncer.
  • Algunas terapias se promocionan como complementarias, pero lo que aconsejan es que se vayan abandonando poco a poco los tratamientos convencionales. Es importante tener claros los riesgos de dejar el tratamiento oncológico habitual.
  • Las actividades que consiguen un efecto de bienestar psicológico (meditación, mindfulness, reiki, etc.) no solucionan los problemas psicológicos cuando existen. Por lo tanto, si el paciente opta por acudir a este tipo de actividades, estas deberán ser siempre complemento de una terapia psicológica completa llevada a cabo por profesionales de la psicología.
  • Se puede buscar el bienestar general con terapias complementarias, pero también existen muchas otras actividades habituales que pueden generar esa misma sensación de relajación y agrado, como ver una película, charlar con un amigo, cocinar, dar paseos por el campo, etc., sin que supongan un gasto económico.
  • Se debe informar al médico siempre que se quiera empezar una terapia complementaria. Algunas podrían ser perjudiciales para la salud e interferir con el tratamiento médico.
  • Recuerde: el hecho de que un producto sea "natural" no significa que sea inocuo.

Etiquetas:

cáncer, terapias


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