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Síndrome de la clase turista

Pasar muchas horas sentado en un avión puede resultar peligroso para la salud

  • Última actualización: 3 de agosto de 2004

Este nuevo síndrome que afecta a quienes realizan largos viajes en avión puede llegar a provocar la muerte como consecuencia de una Trombosis Venosa Profunda (TVP). Una patología compleja y poco conocida, aunque se calcula que el 10% de las personas que viajan en vuelos de más de ocho horas, la ha desarrollado. Los mayores de 40 años, las personas con problemas de circulación y con varices; los fumadores, los obesos, y las embarazadas son algunos de los grupos con mayor riesgo. Pero puede afectar a cualquier persona que permanezca inmóvil durante muchas horas. Una simple aspirina de 100 miligramos ingerida antes del viaje puede ahorrar serios disgustos. Por eso, antes de volar conviene tomar ciertas precauciones.

Inmovilidad y estrecheces

La muerte de Emma Christofferson, tras realizar un vuelo de 20 horas, desató la alarma en la opinión pública. La joven galesa de 28 años falleció instantes después de que su avión, procedente de Australia, aterrizara en el aeropuerto londinense de Heathrow. Los resultados de la autopsia revelaron que la causa de su muerte había sido un trombo embolismo pulmonar, provocado por permanecer durante un largo período inmovilizada en las estrechas butacas del aeroplano. Los medios de comunicación se hicieron eco de la tragedia y nació, así, lo que hoy se conoce como el síndrome de la clase turista, en inglés Economy Class Syndrome.

Aunque de la Trombosis Venosa Profunda (TVP), su nombre clínico, se hallan documentos desde 1954, hasta el 2001 no ha alcanzado una repercusión social importante. Sin embargo, en 1994 se hizo público el caso del entonces vicepresidente de los Estados Unidos, Dan Quayle, quien experimentó una TVP después de realizar varios vuelos seguidos. Viajaba en primera, no en clase turista. Un tratamiento adecuado le ayudó a regresar a su actividad política en poco tiempo.

Los expertos coinciden en que permanecer mucho tiempo sentado puede traer serias consecuencias para la salud. "La posición flexionada de las rodillas y una inmovilidad prolongada de las piernas puede provocar episodios de trombosis. Las venas de detrás de las rodillas quedan colapsadas" explica el jefe de la Unidad de Cardiología del Hospital de Cruces (Bilbao), doctor Barrenechea.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la trombosis como un coágulo de sangre en el interior de un vaso sanguíneo y la embolia como la obstrucción de una vena por un coágulo. Sin embargo, para el cardiólogo "hay pocos casos de embolia pulmonar que acaban en muerte en relación con el número de personas que viajan en avión".

El síndrome de la clase turista debe su nombre a la falta de espacio que existe entre los asientos de esta zona del avión. Los pasajeros de vuelos largos pasan muchas horas sentados y con las rodillas flexionadas Esta inmovilidad perjudica la circulación sanguínea y puede formar coágulos en las venas de las piernas al quedarse estancada la sangre. Al recobrar la movilidad, los trombos que se forman en las extremidades inferiores pueden viajar hacia otros órganos, tales como el corazón o el cerebro, provocando lesiones muy graves. "La inmovilidad permanente es un factor de riesgo", recuerda Barrenechea.

Si los coágulos llegan hasta los pulmones, como el caso de Emma Christofferson, o el corazón, existe el peligro de que el pasajero sufra una embolia: el trombo bloquea el flujo de la sangre, provocando la muerte. (Ver gráfico)

La actitud sedentaria que se adopta en los vuelos largos unida al escaso margen de maniobra con el que cuenta el viajero para moverse, incrementan la posibilidad de que se produzca una trombosis.

Para la Asociación de Medicina Aeronáutica (ASMA), con sede en Estados Unidos, aunque el término se acuñó "por la prolongada inmovilización en un asiento apretado y con poco espacio como factor inicial", la trombosis de las venas profundas de las piernas "podría también ocurrir perfectamente en la Business Class o Primera Clase" del avión.

Aunque el mal de la clase turista se asocia con los viajes en avión, no es exclusivo de este medio de transporte. "Si uno viaja muchas horas sentado en un autobús sin posibilidad de moverse, el riesgo es mayor", señala el jefe de la Unidad de Cardiología de Cruces.

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