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Hongos y piscinas

Estos microorganismos encuentran en el verano las condiciones óptimas de calor y humedad para desarrollarse

  • Autor: Por CLARA FRAILE
  • Última actualización: 25 de noviembre de 2009

Cuidado e higiene

Para evitar los hongos los buceadores saben que es muy importante el mantenimiento, cuidado y conservación del equipo, así como la limpieza y desinfección de las zonas en las que se cambian y equipan. El material debe mantenerse limpio, sin olor y bien cuidado cuando se guarda o almacena entre inmersión e inmersión. Es necesario que esté seco por completo antes de guardarlo.

Tareas como éstas e incluso más sencillas son suficientes para prevenir la aparición de estos inquilinos que, por lo general, se presentan en los pies. Hay algunas medidas de precaución:

  • Conviene calzarse unas chanclas o zapatillas de goma para pisar sobre los lugares húmedos, sobre todo en los que el sol no incida de modo directo.
  • Una ducha antes y después de bañarse en una piscina ayuda a eliminar gran parte del cargamento de gérmenes que todos portamos.
  • Hay que procurar secarse bien después de un baño, y poner especial cuidado en los espacios interdigitales de los pies y en los pliegues de la piel.
  • Hay que secarse bien después de un baño y poner especial cuidado en los pliegues

  • Vigilar el exceso de sudoración. Este es otro de los factores que contribuyen a la generalización en verano de esta afección. Para las personas con mayor volumen de sudor hay productos farmacéuticos antitranspirantes como las sales de aluminio en spray y otros muchos en polvo o crema que disminuyen la humedad. Sobre todo para quienes sudan demasiado es aconsejable llevar calzado que facilite la transpiración y calcetines de algodón.
  • Muchas personas son portadoras de hongos y no lo saben ni los desarrollan hasta que encuentran el ambiente propicio. Suelen hallarse entre el cuarto y quinto dedo del pie (el pequeño y el contiguo), donde es frecuente que haya algo de descamación y grietas. Cuando se dan las condiciones apropiadas puede sobrevenir una infección con aparición de sintomatología a partir de los hongos existentes de antemano. Si se produce picor, enrojecimiento o maceración (ablandamiento de la zona) habrá que acudir al especialista.
  • El dermatólogo es el especialista más cualificado para identificar los hongos
  • Tanto el médico de cabecera, como el podólogo puede prescribir los antifúngicos precisos, pero habrá que valorar la conveniencia de acudir al dermatólogo. El especialista de la piel es el más cualificado para identificar si se trata de hongos, ya que sus manifestaciones varían. Pueden ir desde cambios en el olor corporal a modificaciones en la queratina, y a veces pueden confundirse las infecciones causadas por dermatofitos (hongos que crecen en la piel de forma similar al moho) con otras producidas por levaduras y bacterias, inmunes al tratamiento antihongos.
  • Si un paciente es propenso a las infecciones por hongos, es decir, si ya ha sufrido micosis alguna vez, debe estar atento a una posible reaparición. Es importante que haya tratado también su calzado con productos fungicidas. No es necesario tirar los zapatos por que se haya tenido hongos. Lo que sí es preciso, según los expertos, es caminar con ese calzado y utilizarlo mientras se aplican los tratamientos, incluso impregnarlos de esos polvos para que penetren bien en la piel y en el material del zapato.
  • Si alguien ha contraído hongos ha de iniciar cuanto antes el tratamiento. En la mayoría de ocasiones es suficiente con un tratamiento tópico. Si son hongos superficiales -han atacado a la piel sin llegar al folículo piloso-, será suficiente aplicar un tratamiento de un mes a dos meses y medio. Sin embargo, si la infección micótica afecta al folículo sebáceo o a las uñas, erradicar estos hongos puede costar más de un año.
  • Los hongos son muy contagiosos. La persona que los ha contraído debe evitar intercambiar su calzado, toallas y calcetines para evitar la transmisión. De igual modo deberá tener cuidado de no "autotransportarlos" al rascarse, por ejemplo, entre los dedos de los pies y luego en las manos, las ingles etc. Podría extender esa pequeña plaga.

Los niños tienen mayor riesgo de contagio porque andan más tiempo descalzos y se secan peor los pies. También son susceptibles las personas jóvenes y de edad mediana, porque frecuentan más las instalaciones deportivas en las que abundan estos microorganismos y utilizan con más frecuencia calzado oclusivo.

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Etiquetas:

hongos, humedad, piel, piscinas, verano




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