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Colesterol: hoja de ruta

Expertos sanitarios y asociaciones de pacientes exigen una mayor consideración del colesterol en los planes de salud cardiovascular

  • Autor: Por JORDI MONTANER
  • Fecha de publicación: 19 de junio de 2007
 
Thomas Tringale
Imagen: Thomas Tringale

Expertos reunidos en Valencia denuncian que existe un vacío sanitario en las políticas estatales y autonómicas a la hora de abordar el colesterol como uno de los principales factores desencadenantes de la enfermedad cardiovascular, algo que no ocurre con el tabaco, la hipertensión ni la obesidad.

Médicos, economistas, asociaciones de pacientes y técnicos sanitarios de las comunidades autónomas denuncian el infratratamiento del colesterol en España y plantean cambios para mejorar la situación de la hipercolesterolemia. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en nuestro país como en todo el mundo industrializado. Los costes asociados a estas enfermedades representan cerca de 7.000 millones de euros anuales, por lo que la prevención y control de los principales factores de riesgo (colesterol, tabaco, hipertensión y obesidad) debe constituir una prioridad para los gobiernos, como medio para lograr el equilibrio del sistema sanitario, mejorar la asistencia y la calidad de vida de la población.

Los expertos, reunidos el pasado 2 de abril en Valencia en un foro organizado por la Fundación Española de Hipercolesterolemia Familiar (FHF), concluyeron que la mejor estrategia para prevenir y controlar la enfermedad cardiovascular es la identificación precoz de los pacientes de riesgo (con antecedentes familiares de enfermedad coronaria, diabetes y con cifras elevadas de colesterol), asignando más recursos humanos y económicos a su atención.

Limitaciones terapéuticas

Para conseguir que los pacientes con hipercolesterinemia alcancen los objetivos marcados en la guías de tratamiento, los expertos asumen las limitaciones actuales de los tratamientos con estatinas y abogan por tratar el colesterol con nuevas estrategias de combinación con inhibidores de la absorción intestinal del colesterol. Se conoce que un 80% de los episodios cardiovasculares que tienen lugar en hombres de mediana edad pueden circunscribirse únicamente a tres factores de riesgo: colesterol, tabaco e hipertensión. Sin embargo, mientras los programas de salud públicos ya están dedicando esfuerzos significativos a educar a la población sobre los beneficios de dejar de fumar o evitar el sobrepeso, continúa existiendo un vacío en las políticas sanitarias estatales y autonómicas en lo que se refiere a los niveles altos de colesterol.

«Hay que comenzar a intervenir de inmediato sobre las concentraciones de colesterol y el control de otros factores de riesgo entre los 35 y 45 años»

Los expertos sanitarios avisan que, de no actuar a tiempo, la carga económica que las enfermedades cardiovasculares pueden acarrear al sistema sanitario de aquí al 2020 va a ser difícil de asumir. Pedro Mata, responsable de la unidad de lípidos de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, subraya que reducir los niveles de colesterol puede suponer un descenso en riesgo cardiovascular del 35%. «El control del colesterol continúa siendo una asignatura pendiente en los planes de la mayoría de las comunidades autónomas de nuestro país, con el consiguiente aumento de los costes y la carga de la enfermedad».

Gasto sanitario

Mata, que también preside la Fundación Hipercolesterolemia Familiar (FHF), justifica la celebración de una reunión de expertos de estas características por las conclusiones de un informe del grupo independiente de expertos internacionales The Stockholm Network, titulado Colesterol: implicaciones sociosanitarias y políticas de un abordaje insuficiente, en el que se sugiere que el vacío institucional existente en la lucha contra los niveles elevados de colesterol podría llevar a Europa a una crisis sanitaria y social en un plazo de 15 años. «Aproximadamente el 7% del total del gasto sanitario en nuestro país (7.000 millones de euros) queda absorbido por las enfermedades cardiovasculares, representando la mayor carga económica y el principal reto de salud».

Mata añade que la prevención a partir del control de los factores de riesgo debe convertirse en la prioridad de los gobiernos para conseguir la sostenibilidad del sistema sanitario y mejorar la asistencia y la calidad de vida de la población. «En el 2020, el peso de las enfermedades cardiovasculares tendrá efectos devastadores en las políticas públicas europeas; hay estudios, incluso, que demuestran que si queremos prevenir el impacto de la enfermedad cardiovascular de forma efectiva hay que comenzar a intervenir de inmediato sobre las concentraciones de colesterol y el control de otros factores de riesgo entre los 35 y 45 años».

Identificación precoz

Una de las claves para optimizar la eficacia de los recursos invertidos pasa por identificar a los pacientes de riesgo: pacientes coronarios, diabéticos o con hipercolesterolemia familiar y dedicarle una especial atención en los programas públicos de salud. «Sin embargo, actualmente no existen estrategias estatales dirigidas a detectar estos grupos; prueba de ello es que sólo un 10% de personas con hipercolesterolemia familiar está diagnosticado y sólo un 25% está siendo tratado adecuadamente».

Mata explica que el control de la enfermedad cardiovascular implica no trabajar basándose únicamente en objetivos económicos. «Para conseguir un abordaje adecuado de la enfermedad cardiovascular se debe evitar de forma primordial la inercia terapéutica y utilizar todo el arsenal disponible».

LA IMPLICACIÓN DE LOS PACIENTES

 
Eric
Imagen: Eric

Sólo uno de cada tres pacientes con riesgo elevado (coronarios, diabéticos y pacientes con hipercolesterolemia familiar) se encuentra en la cifra de lípidos recomendada para su situación. Los expertos destacan la importancia de orientar a estos pacientes hacia objetivos terapéuticos que les sitúen incluso por debajo de lo que establecen las guías de tratamiento (100 mg/dL de colesterol LDL, colesterol perjudicial). A todo esto hay que sumar la infrautilización de las nuevas terapias disponibles. «El resultado es que hasta un 70% de los pacientes que ya está en tratamiento con hipolipemiantes necesitaría una reducción superior al 50% de colesterol LDL para alcanzar los objetivos terapéuticos».

Estas cifras ponen de manifiesto que las estrategias terapéuticas que tradicionalmente se han venido utilizando para controlar los niveles de colesterol (monoterapias) no son suficientes en los casos de riesgo más elevado. En consecuencia, Mata juzga necesario mentalizar a pacientes y médicos para que abandonen la rutina y recurrir a tratamientos combinados (estatinas junto inhibidores de la absorción del colesterol) de forma más expeditiva. «Al igual que ya se viene haciendo con otras patologías como el asma, la diabetes o la hipertensión, las terapias de combinación deberían pasar a formar parte de la práctica terapéutica habitual y los pacientes debieran entender que es necesario hacer más por tener menos (colesterol)».




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