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Luxación de prótesis de cadera, ¿una complicación frecuente?

La luxación es una de las complicaciones graves más habituales que puede tener una persona con una prótesis de cadera durante las semanas posteriores a la intervención

  • Autor: Por CLARA BASSI
  • Fecha de publicación: 25 de mayo de 2012

Las luxaciones son una de las complicaciones importantes que pueden suceder durante las primeras semanas tras una cirugía de prótesis de cadera. Una luxación se produce cuando una articulación o los componentes de una prótesis pierden la relación de contacto entre sí; la cadera o la prótesis que la reemplaza "se sale de su sitio". En este artículo explicamos qué es una luxación, qué factores la favorecen y cómo tratarla lo antes posible para solucionar el problema y aliviar el dolor y molestias del paciente.

La cadera, como todas las articulaciones del cuerpo con el paso del tiempo, se puede desgastar o envejecer con la pérdida del cartílago de su superficie (artrosis de cadera), o fracturar por un traumatismo o por tener unos huesos frágiles debido a la osteoporosis. Tanto la artrosis como las fracturas son los dos principales motivos por los que muchas personas, en su mayoría a partir de la sexta o séptima década de la vida, tienen que pasar por el quirófano para ponerse una prótesis de cadera que reemplace la articulación desgastada o dañada.

El rey de España, que recientemente se ha sometido a una de estas cirugías, ha padecido ambos problemas y es un claro exponente del perfil de pacientes que necesitan una prótesis de cadera. Por desgracia, también ha sido ejemplo de otra complicación poco frecuente, pero en ningún caso excepcional, en los portadores de una prótesis de cadera: la luxación.

¿Qué es una luxación?

Las luxaciones son, junto a las infecciones, las dos complicaciones graves más habituales que puede tener una persona con una prótesis de cadera durante las semanas posteriores a la intervención (rara es la luxación que sucede más allá de los 3 o 6 meses). La luxación de cadera se produce cuando la parte de la prótesis que está en el fémur se separa de la parte de la prótesis anclada en la pelvis.

Las prótesis que se colocan por una fractura tienen más riesgo de luxarse que aquellas que se implantan por una artrosis

En realidad, las luxaciones no solo ocurren en la cadera, sino que pueden sufrirse en cualquier articulación del cuerpo, como el hombro, codo o dedos de la mano, y sin necesidad de llevar una prótesis. De hecho, una cadera sin prótesis también puede luxarse o salirse de su sitio, si se produce un traumatismo importante en determinadas situaciones.

En el caso de las prótesis de cadera, "la luxación es una complicación cada vez menos frecuente, debido a la mejora de las prótesis y de las técnicas para implantarlas que han permitido disminuir el número de estos casos, aunque tampoco es una complicación excepcional", afirma Miquel Pons, secretario de la Sociedad Española de Cirugía de Cadera (SECCA) y adjunto al Servicio de Cirugía Ortopédica del Hospital de San Rafael, de Barcelona.

Factores que favorecen la luxación

Hay ciertos factores que pueden predisponer más al padecimiento de una luxación de una prótesis de cadera. Así, las prótesis que se colocan por una fractura tienen más riesgo de luxarse que aquellas que se implantan por una artrosis; y las que se ponen en pacientes ancianos, con menor fuerza muscular, tienen más probabilidades de sufrir una luxación que las que se implantan en pacientes más jóvenes.

Además, se pueden producir si el cirujano orienta mal los componentes de la prótesis. Y el tipo de técnica quirúrgica y la vía de abordaje (acceso) que aplique para insertarla también pueden influir a este respecto. En general, siempre se ha afirmado que las prótesis que se colocan por la vía posterior (por detrás) se luxan más que las que se implantan por la vía lateral o anterior (por delante). La elección de una u otra vía depende de la formación y preferencias del cirujano y de las características propias del paciente y de la situación que requiere el implante.

No obstante, en los últimos años, las mejoras en los componentes, las técnicas quirúrgicas y vías de abordaje han disminuido de forma notable -e igualado- la tasa de luxaciones cuando se ha accedido por la vía anterior y posterior. Hay que tener en cuenta que "toda luxación se produce por hacer un movimiento. Si no se mueve una articulación, no se luxa. En general, no hay movimientos prohibidos. Los que deben hacerse con precaución dependen de la vía de abordaje. Si esta es la posterior, se debe evitar la flexión y rotación interna de la cadera (girarla hacia adentro) y, si es anterior, se debe evitar lo contrario: la flexión y rotación externa (hacia fuera) de la cadera", explica Pons.

¿CÓMO SE TRATAN LAS LUXACIONES?

El paciente que sufre una luxación nota dolor en la zona de la cadera afectada y le resulta imposible mover la cadera, apoyarse y ponerse de pie. Como es incapaz de desplazarse, se le debe trasladar al hospital. Una vez allí, la luxación se trata lo antes posible, según información del cirujano Miquel Pons. A pesar de que es una complicación indeseable y un traumatismo muy molesto, Pons destaca que se trata de "un problema agudo, por norma general, autolimitado en el tiempo, que se resuelve en pocos días; otras complicaciones como las infecciones o las fracturas periprotésicas (alrededor de la prótesis) son más temidas y mucho más graves y difíciles de solucionar".

Una vez que se produce una luxación, hay que tratarla con la mayor premura y eso se lleva a cabo con dos tipos de técnicas. Una de ellas, llamada reducción cerrada, consiste en administrar al paciente anestesia (general o regional) y realizar una serie de maniobras con tracción de la extremidad afectada, y volver a colocársela en su sitio sin la necesidad de intervenirlo quirúrgicamente.

La otra técnica supone reintervenir al paciente. Se realiza cuando estas maniobras previas no permiten volver a colocar la cabeza femoral en el interior del componente acetabular de la pelvis porque se interponen entre ambos partes blandas, como los músculos, o en los casos en los que se deben cambiar algún componente de la próteis por una mala orientación o porque se presenten episodios de luxaciones repetidas.




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