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Neumonía: descubre qué síntomas tiene y cómo prevenirla

Lavarse las manos con frecuencia, cubrirse al toser o estornudar y vacunarse son medidas importantes para prevenir la aparición de la neumonía

Imagen: Semevent

La neumonía es una enfermedad respiratoria con la que hay que tener bastante cuidado, por su gravedad y su alta mortandad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren más de millón y medio de personas afectadas por ella. A nivel mundial, es la tercera causa de defunción en adultos y la primera en niños (cada 15 segundos fallece un menor por neumonía). En el siguiente artículo explicamos cuáles son sus síntomas, cómo prevenirla y cómo es el tratamiento en caso de contagio.

¿Qué es la neumonía?

La neumonía es una infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones, en especial a los alveolos, unos pequeños sacos que se encuentran al final de los bronquios, dentro de los pulmones. Durante la respiración se llenan y se vacían de aire, produciéndose el llamado intercambio gaseoso. Al coger aire, el oxígeno pasa a nuestro organismo y llega a los alveolos. Una vez allí pasa a la sangre y ésta se oxigena, dejando el dióxido de carbono (CO2) en los alveolos para ser expulsado al exterior en la espiración.

Sin embargo, cuando una persona tiene neumonía, sus alveolos se llenan de líquido y pus, lo que produce dolor al inspirar e impide este intercambio de gases.

La neumonía puede ser causada por bacterias y virus respiratorios que viven en la nariz y la boca y que pueden propagarse a los pulmones. Los gérmenes causantes se encuentran en la nariz y en la garganta de la persona infectada. Cuando esta tose o estornuda, salen al exterior suspendidos en la saliva y las secreciones expulsadas, pudiendo ser inhaladas por otras personas que se infectan. Si esto no ocurre, las gotas de saliva o secreciones pueden depositarse en objetos, que quedan contaminados. Cuando una persona toca estos objetos y luego se lleva las manos a la cara, puede inhalar estos agentes patógenos y contagiarse.

La aspiración de un alimento, secreción, líquido o vómito de la boca a los pulmones puede originar una neumonía por aspiración.

¿Cómo se manifiesta la neunomía?

Los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Respiraciones muy rápidas y superficiales.
  • Respiración con ruidos tipo silbidos o quejidos.
  • Fiebre.
  • Escalofríos con temblores.
  • Tos que puede producir la expectoración de secreciones purulentas (amarillas o verdosas).
  • Congestión nasal.
  • Dificultad para respirar.
  • Confusión.
  • Sudoración excesiva.
  • Dolor de cabeza.
  • Falta de apetito.
  • Cansancio.
  • Dolor torácico agudo que empeora al coger aire profundamente o al toser.
  • Cianosis, color azulado o grisáceo en los labios y las uñas de las manos.

Factores de riesgo y diagnóstico

Los factores de riesgo de la neumonía son la edad (mayores de 65 años y menores de 5 años), padecer una enfermedad crónica, fumar o estar expuestos al humo del tabaco y no haberse administrado la vacuna antigripal o la neumocócica.

Para su diagnóstico, se realiza un examen físico complementado con pruebas como la auscultación, una analítica para identificar el microorganismo, una radiografía de tórax para localizar la extensión y ubicación de la infección, la medida de los niveles de oxígeno en sangre mediante la pulsioximetría y el análisis de una muestra de esputo para identificar la causa. En los casos más graves, puede ser necesario hacer un TAC o un cultivo de líquido pleural.

Tratamiento

Imagen: sciencepics

El tratamiento de la neumonía tiene que ser prescrito por un médico en función de las características de la enfermedad, por ello es muy importante que, ante la presencia de síntomas, se acuda a un centro médico para su valoración.

El tratamiento antibiótico solo está indicado en el caso de neumonía de origen bacteriano. Es fundamental cumplirlo por completo para evitar la aparición de resistencias. Si se interrumpiera el tratamiento antes de tiempo, las bacterias causantes pueden multiplicarse y producir una infección más grave.

En el tratamiento ambulatorio de la neumonía, en los casos más leves, será necesario mantener una buena hidratación, guardar reposo y administrar analgésicos y antipiréticos.

En los casos más complicados, se requerirá el ingreso hospitalario donde puede aplicarse oxigenoterapia, si los niveles de oxígeno en sangre son bajos, e incluso ventilación mecánica, en los casos de fallo respiratorio.

Cómo prevenir la neumonía

Para evitar todas estas consecuencias, es muy importante prevenir su aparición siguiendo estas sencillas indicaciones, que son comunes a la prevención de otras infecciones respiratorias:

  • Cubrirse con el pliegue del codo al toser y estornudar.
  • Lavarse con frecuencia las manos.
  • Ventilar a diario las estancias en las que estemos.
  • Limpiarse la nariz con pañuelos desechables.
  • Administrar la vacuna antigripal y antineumocócica, especialmente si se pertenece a un grupo de riesgo, como pacientes crónicos, embarazadas, profesionales sanitarios, personas que viven en una comunidad como residencias... siempre que así sea prescrito.
  • Evitar el tabaco.

Quienes tengan cualquier duda o consulta sobre la neumonía, pueden contactar con los educadores especializados a través del correo cuentanos@lovexair.com.


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