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Orinarse en la cama

Mojar la cama es un trastorno común en muchos niños, situación que puede ocasionar problemas en sus relaciones sociales, pero que suele curarse fácilmente con tratamiento adecuado

Levantarse por la mañana y comprobar que la cama está mojada es un grave problema para muchos niños y niñas cuando han superado los cinco o seis años de edad. La enuresis nocturna, como se conoce esta alteración y que puede tener su origen tanto en factores fisiológicos como psicológicos, afecta al 35% de los niños. Es un trastorno cuyos casos más persistentes deben ser tratados médicamente, aunque un 15% de los pequeños lo supera sin necesidad de tratamiento.

Causas

La enuresis nocturna monosintomática, como se conoce científicamente al hecho de orinarse en la cama, es la descarga involuntaria y persistente de orina durante la noche tras haber superado los 5 ó 6 años, siempre que no haya indicios de una patología orgánica que origine la micción. Así lo indica la doctora Susana Rivas, uróloga del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, quien añade que se trata de un trastorno y no de una enfermedad, aseveración con la que coincide el sevillano José Antonio Castro Anguita, psicólogo infantil especialista en enuresis.

Mojar la cama por la noche es un problema que no tiene un solo origen, sino que responde a causas multifactoriales, según señalan ambos profesionales. Éstas pueden ser:

Psicológicas: La ansiedad puede provocar en muchas ocasiones las pérdidas de orina, incluso en niños que ya no mojaban la cama desde hacía tiempo. Comenzar a ir al colegio, un cambio de vivienda, problemas familiares de diversa índole o la llegada de un bebé a casa pueden ser el revulsivo para la aparición de este trastorno.

Fisiológicas: La micción descontrolada puede deberse a la inmadurez, así como a alteraciones o malformaciones del sistema urológico. Cuando es este el caso, muchas veces se producen también pérdidas de orina durante el día. El control voluntario de los esfínteres comienza entre los quince y dieciocho meses y el primer signo de control voluntario es la concienciación del niño, el darse cuenta de que se ha mojado, incluso, señalándose la zona húmeda.

Herencia genética: Los niños cuyos padres se han orinado en la cama después de los seis años, tienen más posibilidades de padecer enuresis nocturna. Si ambos progenitores tuvieron el problema, existe un 70% de probabilidades de que su hijo también sufra enuresis, posibilidad que baja hasta un 40% si sólo uno de los padres padeció el trastorno.

Ya sea por unas u otras causas, el problema no afecta del mismo modo a ambos sexos, y es más frecuente entre los varones que entre las mujeres. Así, los estudios realizados hasta el momento señalan una incidencia del 20% en el caso de los niños, porcentaje que desciende hasta el 15% entre las niñas. Entre el porcentaje restante de la población infantil las pérdidas de orina durante la noche son también frecuentes, pero no puede considerarse que sufran enuresis nocturna monosintomática.

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Etiquetas:

años, cama, control, enuresis, niño




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