Saltar el menú de navegación e ir al contenido
El 58% de los atendidos por los centros de acogida son inmigrantes, superando a otros colectivos como toxicómanos o excarcelados
Unos 25.000 españoles viven literalmente en la calle y otros 250.000 lo hacen en chabolas o infraviviendas. A estas personas les dedicaron Cáritas y la Federación de Asociaciones de Centros para Integración y Ayuda a Marginados (FACIAM), el Día de los Sin Techo, que se celebró ayer.
Sólo la red de Cáritas atendió en el último año a 112.000, dato que confirma la realidad dibujada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su primer estudio sobre los 619 centros de asistencia: el 73% son de titularidad privada, que en el 51% corresponde a una entidad religiosa. Esa investigación también ratifica el perfil complejo y cambiante de los "sin techo", donde ha irrumpido con fuerza el problema migratorio: el 58% de las personas atendidas son inmigrantes, que superan ya a colectivos más presentes en el pasado como los alcohólicos (43%), drogodependientes (41%), excarcelados (33%) o mujeres maltratadas (27%).
El mejor conocimiento del fenómeno de los "sin techo" ha dejado en evidencia sus graves asignaturas pendientes, empezando por la escasez de prestaciones orientadas a la inserción social (15%-23%), tanto laboral como jurídica o de regularización administrativa. Sigue predominando el enfoque asistencial (60%-80%), simbolizado en servicios de información y acogida, alojamiento, orientación y alimentación. Y, además, con excesiva rigidez: el 73% de los centros sólo ofrece alojamiento inferior a un mes, lo cual obliga a un auténtico peregrinaje de sus residentes; mientras el 14% cierra entre uno y dos meses al año. Además, la inversión real retrocede. El gasto medio de los centros de acogida ronda actualmente los 12 euros por persona y día, frente a los 18 de 1999.
El reto en estos momentos es mejorar la calidad de la atención para enfocarla a la inserción social. Sin embargo, la balanza todavía está demasiado inclinada del lado asistencial, como demuestra el reparto de las más de 12.000 plazas existentes: los albergues y alojamientos colectivos acaparan el 83%, y el resto se reparte entre pensiones (4%) y pisos de acogida (13%), que ofrecen un entorno más favorable para el tránsito a una vida normalizada.
Relacionadas con este artículo:
En EROSKI CONSUMER nos tomamos muy en serio la privacidad de tus datos, aviso legal. © Fundación EROSKI