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Reivindican que los países pobres "deben tener el control de su propio desarrollo"
Alrededor de 10 millones de personas, entre activistas, simpatizantes y representantes de ONG y entidades de más de 80 países, participan desde ayer en la Semana de Acción Global por el Comercio Justo, cuya finalidad es acabar con el mito que afirma que la única forma de reducir la pobreza en el mundo es a través de más liberalizaciones y más privatizaciones.
Durante toda esta semana están previstos miles de eventos diferentes en todo el mundo, desde debates públicos a concursos de arte y votaciones por el comercio justo, así como conciertos, mítines o acciones de protesta para que los gobiernos cambien sus políticas y cesen en sus presiones por la liberalización forzada de los países pobres, que "deben tener el control de su propio desarrollo".
Los actos comenzaron ayer con un Ayuno Global por el Comercio Justo, en solidaridad con los 850 millones de personas que viven diariamente con hambre. Asimismo, se puso en marcha la campaña de envío de postales, "e-mails" o cartas al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial (BM) pidiendo el cese de las obligaciones para la liberalización económica impuestas tanto en los préstamos como en la liquidación de las deudas externas.
Además, varias peticiones de fomento del comercio justo serán enviadas a los Parlamentos del Reino Unido, Bangladesh, India, Países Bajos o Zambia, y se mandarán pollos a los de Ghana y Senegal, así como zapatos al Parlamento sudafricano para resaltar los efectos de la liberalización del comercio en la avicultura y en la industria textil.
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