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El documento destaca el retroceso en las condiciones de vida de la región, agravadas por la violencia y el sida
Los datos del Informe del 2005 de los Objetivos de Desarrollo del Milenio indican que, entre 1990 y 2001, 86 millones de individuos engrosaron la cifra de pobres del África Subsahariana. La miseria y el hambre siguen creciendo en dicha región, afectada por la falta de empleo productivo, la incidencia de la pandemia del sida y la permanencia de conflictos armados.
El documento analiza la evolución de las ocho variables que componen este proyecto global, promovido por Naciones Unidas y destinado a mejorar las condiciones de vida en el Sur con el horizonte final del año 2015. Según el organismo internacional es necesaria una inversión anual y permanente de 80.000 millones de dólares para garantizar su cumplimiento.
El dossier refleja que el estancamiento de la agricultura y el aumento vegetativo de la población son algunos de los factores negativos más importantes de esta región. Además, la mayoría de los afectados reside en el campo y, aunque su alimentación depende del cultivo, carece de tierras laborables o la extensión de sus propiedades es demasiado reducida para satisfacer las necesidades básicas. Además, el promedio de ingresos entre los más perjudicados, aquellos que sobreviven con menos de un dólar diario, también ha descendido.
La situación de precariedad, junto a la falta de cuidados y la persistencia de enfermedades infecciosas, provoca la malnutrición infantil y explica el mantenimiento de altas tasas de mortalidad para los niños menores de cinco años. En el África Subsahariana el número de pequeños con peso inferior al normal aumentó del 29% en 1990 al 37% para el 2003.
Otro rasgo significativo de esta región es la violencia que genera la pérdida de vidas y grandes movimientos de población sin apoyo material ni sanitario. En la etapa mencionada, nueve millones de personas fallecieron por las luchas a gran escala y otros 15,6 millones se convirtieron en desplazados internos o refugiados en países extranjeros.
El sida es otro factor que amenaza el futuro de la región al afectar especialmente a sectores productivos. Las estadísticas aseguran que el 7% de la población adulta es seropositiva, pero la tasa llega al 25% en el área más austral. El 57% de los infectados son mujeres y en algunos estados, para el tramo de edad comprendido entre los 15 y los 24 años, la relación es de un joven frente a tres muchachas afectadas.
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