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La zona ya sufrió otro seísmo el 12 de mayo de este mismo año
Un terremoto registrado el pasado sábado en el sudoeste de China, en la frontera montañosa entre las provincias de Yunnan y Sichuan acabó con la vida de 38 personas y 321 heridas, mientras que otras 300.000 se han visto afectadas y unas 13.000 viviendas han resultado destruidas en mayor o menor medida.
La tragedia se produjo a las ocho horas de la mañana (hora local) del sábado en la comarca de Huili, situada en la provincia de Sichuan, cerca de frontera con la provincia de Yunnan.
La magnitud del seísmo fue de 5,7 grados según el Servicio Geológico estadounidense, aunque el instituto sismológico chino la ha elevado hasta 6,1 grados en la escala Richter y fue seguida, unas 24 horas más tarde por otro temblor, esta vez más suave. Se da la circunstancia de que esta zona ya sufrió el pasado 12 de mayo el terremoto más devastador de las últimas tres décadas, con más de 300 réplicas, algunas de ellas de 6 grados en la escala de Richter. Fallecieron, al menos, 70.000 personas y unos diez millones quedaron sin casa. Desde entonces, la región ha sufrido cientos de temblores más pequeños, pero graves.
Como consecuencia de este suceso, el inicio de las clases ha sido retrasado en varias comarcas de las dos provincias durante una semana, a la espera de que se revisen las estructuras de los edificios que aún quedan en pie, entre ellos los colegios e institutos.
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