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La ONG cubrió 18 emergencias en todo el mundo, asistiendo a casi 460.000 personas
Médicos Sin Fronteras (MSF) en España atendió a más de un millón de personas en crisis humanitarias que tuvieron lugar en 23 países a lo largo de 2008, un año en el que además la organización humanitaria reforzó su capacidad de respuesta inmediata, estableciendo nuevos equipos permanentes de emergencia en regiones de alto riesgo, tal como recoge la "Memoria Nacional 2008 - Retos, dilemas, logros y fracasos de nuestra acción".
La sección española de MSF prestó asistencia durante 2008 en África, Asia, Latinoamérica y Europa, realizando más de un millón de consultas médicas, con casi 59.000 hospitalizaciones, según esta memoria. Un año más el grueso de las actividades se concentró en la atención a víctimas de conflictos, la violencia y el desplazamiento forzoso en países como Sudán, República Democrática del Congo (RDC), República Centroafricana (RCA), Chad, Territorios Palestinos o Colombia, entre otros. En algunos casos, como Somalia, Darfur o Sri Lanka, estas intervenciones se realizaron con dificultades debido a las "inaceptables cotas de inseguridad", que forzaron la suspensión o a veces el cierre de las actividades, o a "limitaciones impuestas por regímenes autoritarios", que obstaculizaron el acceso a poblaciones necesitadas de ayuda, como fue el caso de Zimbabue o, de nuevo, Darfur, detalló la organización.
Los equipos de MSF respondieron a 18 emergencias, asistiendo a casi 460.000 personas, entre ellas las víctimas de los combates en la capital chadiana, Yamena; los desplazados por la violencia y el conflicto en el norte de RCA; las comunidades afectadas por las graves crisis nutricionales en el sur y el noreste de Etiopía, con casi 6.400 niños menores de cinco años atendidos en los centros nutricionales terapéuticos; o el brote de sarampión en Katanga (RDC), donde fueron vacunados 114.000 niños. Con el fin de reforzar esta capacidad de respuesta inmediata, en 2008 MSF decidió desplegar dos equipos permanentes de emergencias en zonas de alto riesgo, el este de África y el Caribe, el primero con sede en Nairobi y el segundo en Panamá.
Asimismo, la organización médico-humanitaria siguió desarrollando nuevas estrategias en la lucha contra las enfermedades olvidadas. Así, se adoptaron nuevos tratamientos para pacientes de kala azar y enfermedad del sueño; se implantaron de forma masiva las terapias combinadas a base de artemisina contra la malaria (con unas 100.000 personas en tratamiento); y se apostó por tratar a enfermos de VIH/sida en contextos precarios y conflictivos, indicó MSF. En las emergencias nutricionales, estos nuevos enfoques permitieron tratar a 45.000 niños, gracias a la utilización de los alimentos terapéuticos listos para usar que, al reducir la cifra de pequeños que requieren hospitalización, posibilitan la generalización de la atención ambulatoria.
Además, MSF lideró la innovación médica con enfermos de Chagas desde el proyecto de Cochabamba (Bolivia), que incluye tres elementos innovadores: la integración del diagnóstico y tratamiento dentro de los centros de atención primaria; el tratamiento de adultos de entre 18 y 45 años de edad, y el tratamiento de pacientes con signos clínicos tempranos. En base a esta experiencia, MSF ha lanzado en 2009 una campaña internacional destinada a reclamar a los países endémicos una mayor atención para los pacientes de una enfermedad que mata a cerca de 14.000 personas al año y afecta a entre 10 y 15 millones más en Latinoamérica.
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