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La ONG trabaja en el país a través de ActionAid, que ha repartido agua y alimentos y ha reparado bombas para extraer agua de pozos profundos
La ONG Ayuda en Acción, a través de miembros de ActionAid, trabaja en Kenia para atender las necesidades de los ciudadanos de este país que padecen las graves consecuencias de una prolongada sequía. Esta situación afecta ya a diez millones de personas. Además, los altos precios de los alimentos impiden el acceso a estos y provocan hambre, tanto en el campo como en las ciudades.
La labor de ActionAid se centra en Sericho, al noreste de Kenia, en Tangulbei, en el Valle del Rift y en Takaba, en el extremo noreste del país. Además de enviar camiones cargados con agua a las comunidades afectadas por la sequía, en Sericho, la ONG ha reparado pozos y ha distribuido alimentos de emergencia a 20.000 personas. En Tangulbei, ha reformado 12 bombas que sirven ahora a 20.000 personas con el agua extraída de pozos profundos.
En Takaba, la presa construida en 2006 por ActionAid ayuda a los pastores locales a sobrevivir, pero las reservas de agua están al límite y los rebaños en torno al lugar mueren de hambre porque la falta de lluvia ha dejado yermo el terreno. Además, muchos niños abandonan la escuela porque tienen que ayudar a sus familias a sobrevivir. Por ello, ActionAid, lleva a cabo programas de alimentación escolar en un esfuerzo por garantizar que la educación de los niños no se interrumpa.
ActionAid es parte de la operación de socorro de emergencia del Programa Mundial de Alimentos y es la organización con más presencia en los distritos de Isiolo y Mwingi.
En gran parte de Kenia las lluvias han caído sólo cuatro veces en los últimos tres años: a finales de 2007, dos veces en 2008 y en mayo de este año. Esta situación ha provocado que los agricultores no hayan podido cosechar y que numerosas cabezas de ganado hayan muerto de sed y falta de alimentación. Muchos pastores han tenido que llevarse a los animales supervivientes a Etiopía y otros países vecinos.
Algunos agricultores que no pueden trabajar sus campos se han mudado a los suburbios de Nairobi y otras ciudades, "con la esperanza de ganarse la vida allí". Por su parte, los pastores Masai han llevado su ganado a pastar a los espacios verdes de Nairobi y en Wajir, decenas de personas arriesgan sus vidas en las carreteras para pedir agua a los vehículos que circulan por la zona.
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