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Organizar actos accesibles para personas con discapacidad

Se deben atender las necesidades concretas de cada persona y eliminar cualquier obstáculo físico o ambiental

Imagen: schipulites

¿Es necesario ayudar siempre a una persona con discapacidad o sólo cuando lo pide? ¿Qué criterios hay que seguir en la organización de un acto si se prevé la asistencia de invitados en silla de ruedas? ¿Cómo deben diseñarse los espacios? ¿Qué pautas hay que seguir en la elección del mobiliario? ¿Se debe contar siempre con los servicios de un intérprete de Lengua de signos? Éstas y otras cuestiones surgen, o al menos deberían surgir, cada vez que se organiza un congreso, convención o jornada. Recién aprobada la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas Discapacitadas, es hora de poner en práctica los principios que defiende para garantizar la accesibilidad a todas las personas en igualdad de condiciones y en todos los ámbitos. Aún hoy, según un estudio de CONSUMER EROSKI, ni siquiera la accesibilidad en las ciudades está garantizada.

Elegir la sede

Según datos de la Asociación de Palacios de Congresos de España (APCE), el pasado año se celebraron, en los 35 centros a los que representa, más de 6.600 actos que congregaron a más de 4.500.000 personas. Esta cifra supone un aumento cercano al 9%, con respecto a los eventos organizados el año anterior. Congresos, convenciones y jornadas son cada vez más habituales, pero, a la hora de organizarlos ¿se tiene en cuenta la asistencia de personas con necesidades especiales?

En España hay contabilizadas algo más de 3,5 millones de personas con alguna discapacidad: Un 9% de los ciudadanos. A ellos se suma la población que, "como consecuencia del envejecimiento, puede llegar a una merma en sus capacidades de movilidad", recuerda la Fundación ONCE. "Una de las características importantes de las barreras arquitectónicas es que sólo se aprecian cuando tienes un problema físico. Cualquier accidente, la edad o una enfermedad nos puede llevar a descubrir un mundo repleto de limitaciones", advierte el Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de Aragón (CERMI-Aragón).

Hay que analizar la circulación dentro del local, las medidas de seguridad, la elección del mobiliario o las pautas de trato, comunicación y acompañamiento

Cada vez que se organiza un acto, público o privado, debe buscarse la participación en igualdad de condiciones. La no discriminación. Cada persona es diferente y tiene unas necesidades concretas, lo que exige seguir unos criterios específicos, en primer lugar, al elegir la sede en la que se celebra el acto. Hay que analizar cómo habilitar la accesibilidad, la circulación dentro del local, las medidas de seguridad, la elección del mobiliario o las pautas de trato, comunicación y acompañamiento de las personas con discapacidad, además de otras cuestiones puntuales respecto a la señalización, documentación o logística.

Con este objetivo, la responsable de protocolo de la delegación territorial de la Fundación ONCE en Andalucía, María José Flujas Leal, publicó hace un año el libro "Protocolo Accesible para Personas con Discapacidad". En él, se recogen los criterios que se deben tener en cuenta para conseguir que un acto sea accesible. Se aportan los "elementos y recursos" necesarios para dar respuesta a los diferentes tipos de accesibilidad, "en definitiva, para utilizar todas las dependencias en las que se desarrollen actos".

Requisitos

La prioridad de cualquier recinto en el que se celebra un acto debe ser la ausencia de barreras arquitectónicas o ambientales. El paso ha de ser libre, sin obstáculos, para entrar, salir, subir o bajar sin impedimentos. Hay que analizar los accesos, tanto externos (entorno urbanizado) como internos, la iluminación, la existencia de pavimentos antideslizantes y, si el local dispone de felpudos, hay que asegurarse de que están insertados en el pavimento para no tropezar con ellos. Asimismo, si hay bordillos, en ningún caso deben superar los 3 centímetros.

La ausencia de barreras arquitectónicas o ambientales es una prioridad

Otros aspectos que se deben analizar son la existencia de puntos de información señalizados adecuadamente, rampas o rebajes para salvar posibles desniveles, pasillos con una anchura mínima de l,20 metros y ángulos de giro nunca inferiores a 90 centímetros. Además, no deben instalarse papeleras u objetos que limiten el espacio, hay que evitar las aristas o superficies punzantes y, en los vestíbulos, se debe acondicionar la megafonía con bucles magnéticos y amplificadores de campo magnético para mejorar la audición a los discapacitados auditivos que utilicen audífonos con posición "T".

Por otro lado, si hay una estancia que requiere especial atención es el aseo. Las reglas básicas exigen que los suelos sean antideslizantes, que el interior permita un giro de 360° para personas en silla de ruedas y que los cerrojos, accesorios -toalleros o dispensadores de jabón- y aparatos -secadores, botones- se coloquen a una altura adecuada (entre 80 y 120 centímetros) para estos mismos usuarios o personas de talla baja.

Mobiliario

Un punto muy interesante en la organización de cualquier acto es la elección del mobiliario. Tanto del que forma parte de la sala en la que se celebra el evento, como del que se encuentra en el resto de la instalación. La necesidad de liberar el local de obstáculos obliga a contar con el mobiliario justo, pero aún así, éste debe cumplir unas normas mínimas.

Las mesas deben tener patas de apoyo sólidas y resistentes y los asientos, reposabrazos para facilitar el esfuerzo de levantarse

En el caso de las mesas, cuando vayan a ser utilizadas por personas en silla de ruedas es preferible que tengan una altura entre 75 y 80 centímetros, con patas de apoyo "sólidas y resistentes" en cada esquina. Por otro lado, es conveniente que dispongan de reposabrazos para facilitar el esfuerzo de levantarse.

En cuanto a los asientos, el tratado editado por María José Flujas Leal aconseja que estén "a una altura que permita apoyar firmemente los pies en el suelo cuando se está sentado". Asimismo, las máquinas expendedoras de productos deben estar pegadas a la pared y con pulsadores con rótulos en braille, mientras que las ventanas abatibles con apertura hacia el interior deben estar completamente cerradas o completamente pegadas a la pared cada vez que se abran.

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