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Cómo luchar contra la desnutrición infantil

En el Día Mundial de la Nutrición no conviene olvidarse de los 161 millones de niños menores de cinco años que padecen desnutrición crónica

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El Día Mundial de la Nutrición se celebra el 28 de mayo y tiene por objetivo generar conciencia sobre lo importante que es alimentarse bien. Pero en esta jornada también conviene tomar conciencia de la realidad que existe en el mundo y poner de manifiesto que aún queda un largo camino que recorrer en cuanto a la lucha contra la desnutrición. Se ha avanzado en el tratamiento y la puesta en marcha de protocolos, pero aún sigue siendo la causa de muerte de 3,1 millones de niños cada año. En este artículo se exponen cifras alarmantes sobre la desnutrición y los tipos de desnutrición que existen, pero también se aborda cómo seguir luchando contra ella.

La desnutrición en cifras

Según UNICEF, en el mundo hay 161 millones de niños menores de cinco años con desnutrición crónica y 51 millones con desnutrición aguda, de los cuales 17 millones tienen desnutrición aguda grave que puede poner en peligro su vida.

Solo uno de cada diez niños desnutridos tiene acceso al tratamiento nutricional que podría salvar su vida

Un tercio de todos esos pequeños están en el África Subsahariana, junto con India y Bangladesh (Asia). Es significativo el caso de Guatemala (América Latina), donde la desnutrición alcanza al 40%, al igual que ocurre en Níger (África), donde cuatro de cada diez niños tienen desnutrición crónica.

El 8% de los niños mueren antes de cumplir los cinco años por causa directa de la desnutrición aguda grave o por otras enfermedades como la malaria, la neumonía o la diarrea, ante las que tienen menos recursos y defensas para superarlas.

Aunque el porcentaje de menores que accede a tratamientos nutricionales es el doble que hace tres años, sigue siendo solo uno de cada diez niños desnutridos. Sin embargo, en presupuesto supondría un 3% del PIB mundial.  

Cómo luchar contra la desnutrición infantil

La lucha contra la desnutrición es una labor y un reto para todos, como se muestra en las siguientes propuestas para combatir la desnutrición.

  • Concienciación y sensibilización. Dar a conocer esta realidad, como siguen haciendo las ONG, es un primer punto de partida para hacer llegar a la ciudadanía que la desnutrición y el hambre siguen siendo una realidad. Ya no se ven imágenes como las publicadas en la BBC en 1984 con la tremenda hambruna en Etiopía, pero no se puede hacer oídos sordos y seguir cerrando los ojos ante los 161 millones de pequeños con desnutrición crónica.
  • Agilizar los protocolos de actuación y aumentar la cobertura. Hace más de diez años a todos los niños con desnutrición aguda severa se les hospitalizaba, pero desde 2006-2007 se les empezó a tratar en los ambulatorios. Ante la cantidad de casos con la gran crisis de Sahel en 2005, se comprobó que era factible intervenir sobre el terreno. Sin embargo, se necesita avanzar y agilizar los protocolos para que el tratamiento, que es complejo, pueda ser suministrado por otros profesionales que no sean médicos y enfermeros. De esta forma se podrá intervenir más lejos.
  • Tratamientos con alimentos terapéuticos preparados. Hoy día solo uno de cada diez menores desnutridos tiene acceso al tratamiento nutricional que podría salvar su vida en caso de desnutrición aguda severa. Se trata de un alimento a base de manteca de cacahuete, leche y vitaminas que garantiza la recuperación en el 80% de los casos. Un tratamiento nutricional solo cuesta 40 euros.
  • Agua y saneamiento. El problema no es solo comer bien y comer suficiente. Por eso, el saneamiento y el acceso a agua potable son esenciales. En general, las personas que sufren desnutrición están en entornos donde el alimento es insuficiente, el saneamiento deficiente, el agua no es potable y las infecciones transmitidas por parásitos e ingestión de contaminantes químicos convierten esta situación en un círculo vicioso.
  • Sin fondos no hay avances. Se sigue necesitando el apoyo de socios y donantes que con sus aportaciones ayuden a seguir tratando la desnutrición aguda, prevenirla e intervenir en la seguridad alimentaria, el acceso al agua, el saneamiento e higiene. Gracias a las donaciones, muchas organizaciones que trabajan para combatir el hambre están extendiendo sus programas de salud, ampliando estructuras, evaluando las necesidades nutricionales e investigando en la prevención y tratamientos. En esa tarea están, entre otras, Acción contra el Hambre, UNICEF, Save the Children, Ayuda en Acción, Médicos sin Fronteras o Anesvad.
  • Mejorar la alimentación de la madre. Es esencial durante el embarazo y la lactancia que las madres consuman más calorías y proteínas que les ayuden a producir más leche. Por eso, en momentos de escasez alimentaria hay que dar preferencia a las mujeres embarazadas y a los menores. Es importante intervenir en los primeros 1.000 días de vida, desde el embarazo a los dos años y, por tanto, hay que pensar en intervenciones más holísticas que involucren a los hogares, las comunidades y el desarrollo de todo el sistema del país.

Glosario de la desnutrición

Desnutrición. Resultado de la ingesta insuficiente de alimentos adecuados, atención inadecuada y enfermedades infecciosas.

Desnutrición crónica. Supone un retraso en el crecimiento y es una desnutrición que no se puede tratar. Los menores que la padecen enferman con más facilidad y tienen más dificultades de aprendizaje.

Desnutrición aguda. Es más grave que la desnutrición crónica pero más puntual y se puede tratar. Se debe a la falta de alimento en un momento puntual, por ejemplo durante una sequía. La desnutrición aguda puede ser grave o moderada.

Desnutrición aguda moderada. El peso en relación con la altura es significativamente inferior a la media (entre menos dos y menos tres desviaciones estándar).

Desnutrición aguda grave. El peso en relación con la altura es gravemente inferior a la media (por debajo de tres desviaciones estándar). La falta de nutrientes provoca la pérdida de apetito en los niños que no comen, la delgadez es visible y causa hinchazón del estómago.




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