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Programas de cooperación territorial

Cerca de 20.000 estudiantes ayudan cada año a recuperar pueblos abandonados o se acercan a las ciencias a través de viajes educativos

Imagen: Glenda Owens

Durante este curso, un total de 20.161 estudiantes de toda España han tomado parte en los programas de cooperación territorial. Una iniciativa puesta en marcha en 1984 por el Ministerio de Educación y Ciencia, que se ha ampliado cada año con nuevas propuestas. La idea original fue la puesta en marcha de varios programas para la recuperación de pueblos abandonados, pero en la actualidad existen hasta siete alternativas para motivar el espíritu investigador de los estudiantes, acercarles a las letras, sensibilizar en el cuidado del medio ambiente o animarles a practicar inglés. Además, el fin último es la convivencia entre jóvenes de diferentes comunidades autónomas o países para fomentar desde temprano el respeto y la tolerancia.

Recuperación de pueblos abandonados

Los programas de cooperación territorial nacieron en 1984 para complementar las actividades que los alumnos y alumnas realizaban en el aula. Ese año se creó un programa específico para la recuperación de pueblos abandonados, que todavía persiste. Incluso se ha ampliado la lista de propuestas y se ha conseguido que cada año unos 20.000 estudiantes tomen parte en alguna de las iniciativas. La gestión de estos programas se realiza a través de convenios entre el Ministerio de Educación y Ciencia y las comunidades autónomas en las que tienen lugar las actividades. Se trata de actuaciones que, por lo general, son totalmente gratuitas. Su finalidad: asegurar la coincidencia de varios grupos de alumnos procedentes de distintas comunidades o países.

"Uno de los objetivos más básicos es la convivencia, aprender lo que significa el respeto y la tolerancia"

Así lo constata Yolanda González, coordinadora del programa de recuperación y utilización educativa de pueblos abandonados en Granadilla (Cáceres). Según explica, uno de los objetivos "más básicos" es la convivencia, aprender lo que significa el respeto y la tolerancia. Sin apenas darse cuenta, los jóvenes que participan en esta actividad aprenden a respetarse gracias a la convivencia tan estrecha que mantienen. "Florece la tolerancia, el respeto, el cariño...", afirma González, mientras recuerda que hasta el pueblo se han acercado también estudiantes de Marruecos y de Lisboa.

Esta propuesta se dirige a alumnos de tercero y cuarto de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y bachillerato, entre otros. Incluye la realización de actividades relacionadas con la recuperación cultural, el medio ambiente, la salud, la convivencia y las tareas profesionales. Todas las mañanas se aprenden las prácticas habituales de constructores, agricultores, artesanos o ganaderos. "Se intenta que los chavales sientan lo que significa la recuperación de un pueblo y que vean el proceso completo, desde la siembra de un huerto hasta la construcción de un muro", explica Yolanda. También se hacen dulces y pastas, y se deja que los propios alumnos y profesores se autogestionen durante la estancia y aprendan que se puede vivir de otra manera.

Este programa se realiza en tres pueblos diferentes, pero con características en común. El primero de ellos, Granadilla (Patrimonio Histórico Artístico desde 1984), quedó vacío en 1970 cuando se construyó en sus inmediaciones el embalse de Gabriel y Galán. Esta actuación obligó a expropiar los terrenos y a la marcha de sus habitantes. Los otros dos pueblos son Búbal (Huesca) y Umbralejo (Guadalajara). En la localidad oscense, la construcción de una presa en 1968 hizo que las aguas anegaran parte de las tierras de labor y que se expropiaran también los terrenos y el casco urbano. En Umbralejo, por su parte, las causas de la emigración fueron "el aislamiento, la falta de servicios y las políticas de repoblación", según recuerdan los organizadores del programa. En su origen, las actividades consistían principalmente en labores de reconstrucción de casas, aulas, talleres y recuperación de huertos o jardines. Así hasta que el pueblo tomó vida gracias a la labor de los diferentes alumnos, profesores, trabajadores e instituciones.

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