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Procesador y memoria y disco duro son los responsables del rendimiento de la máquina y de su precio
Los componentes de un ordenador personal, como el procesador, la memoria o el disco duro, son los responsables del rendimiento de la máquina, y sobre todo, de su precio. Según sean sus necesidades, se necesitarán unos u otros.
Si alguien se acerca al concesionario y dice simplemente "póngame un coche", el vendedor primero mirará asombrado, y después acribillará a preguntas al escueto comprador. La primera pregunta sería seguramente ¿para qué lo va a usar?
Ocurre lo mismo con los ordenadores. No es lo mismo buscar un ordenador para rellenar hojas de cálculo en la oficina que otro para destripar alienígenas en videojuegos. En este caso el factor determinante no es el formato (sobremesa, portátil o barebone), sino lo que contiene el ordenador.
Es el ordenador más modesto. Si todo lo que se necesita es un procesador de textos, hoja de cálculo y recibir correo electrónico, con las prestaciones básicas es suficiente. No obstante, es preciso que sea una máquina fiable. Si se bloquea el sistema operativo por culpa de una incompatibilidad de uno de los componentes, pueden perderse muchas horas de trabajo.
Por este motivo las empresas se deciden por fabricantes conocidos, que ofrecen ordenadores con configuraciones probadas, y que además tienen un servicio técnico muy eficaz, aunque suponga un ligero incremento en el precio.
Los diseñadores gráficos, editores de vídeo o mezcladores de sonido tienen una cosa en común: mueven enormes cantidades de información. Una foto puede ocupar cinco megabytes, una canción 50, un vídeo corto 500. Estos archivos tan grandes se almacenan en la memoria mientras se trabaja con ellos, por lo que la primera necesidad es ésta: grandes cantidades de RAM.
No hay que descuidar el procesador, del que se exige mucho en programas de tratamiento de imágenes o sonido. Cuanto más rápido, mejor. Además, será necesario disponer de un disco duro de gran capacidad, ya que como los armarios roperos, es un dispositivo con tendencia a llenarse, por muy grande que sea.
Por último, conviene equipar el ordenador con una tarjeta gráfica de alta gama, para editar imágenes, una tarjeta de sonido para edición de audio o una tarjeta específica para capturar vídeo de fuentes externas. Un monitor grande es la guinda para un conjunto que no sale nada barato.
Los programadores de aplicaciones no necesitan grandes prestaciones de imagen, sin embargo, el procesador es crucial. Durante el proceso de programación se mantienen abiertas muchas aplicaciones a la vez, y tareas como compilar programas exprimen al máximo el procesador.
Lo mismo es aplicable para quienes se dedican a programar aplicaciones para la web. Por lo general, para hacer pruebas se instalan en el ordenador los mismos programas que en el servidor.
Pero no sólo se trata de un procesador ocupado con muchas aplicaciones a la vez. Cada una de estas aplicaciones en marcha ocupa su espacio en la memoria. Cuando se llena, el sistema completo se ralentiza. El único remedio es instalar grandes cantidades de memoria RAM. Un disco duro de gran capacidad y acceso rápido tampoco vendrá nada mal.
Para tener la mejor experiencia con los videojuegos hace falta una máquina muy potente. Los videojuegos de hoy en día presentan animaciones en tres dimensiones que se generan en tiempo real, lo que requiere un procesador lo más rápido posible, mucha memoria RAM rápida y una placa base que permita que los distintos componentes se comuniquen entre sí a toda velocidad.
El componente fundamental es la tarjeta gráfica, y es aquí donde no se puede escatimar. Las tarjetas gráficas actuales realizan gran parte del procesado de las imágenes y disponen de su propia memoria RAM. Cuanto más potente, y más cantidad de memoria de vídeo tenga, mejor.
En cuanto al monitor, por el momento la mejor opción es el tradicional CRT. Los monitores TFT todavía no alcanzan las elevadas velocidades de refresco que imponen los videojuegos, o si lo hacen, es a precios de escándalo. Una buena tarjeta de sonido y unos altavoces envolventes harán que las explosiones y los gruñidos de los alienígenas pongan los pelos de punta.
Estas son las piezas más importantes que hay que tener en cuenta a la hora de decidirse por un ordenador. La suma de su capacidad y prestaciones determinan el precio final del PC.
Es un chip que se ocupa de las operaciones matemáticas, es decir, todas las del ordenador. Los programas más exigentes en este sentido son los videojuegos, seguidos de las herramientas de programación. Para estos nunca es suficientemente rápido. Hay que tener en cuenta que la velocidad del reloj no lo es todo. Por ejemplo, es mejor un Pentium 4 a 1,3 GHz que un Celeron a 2 GHz.
Mientras el ordenador está encendido, todo lo que se ve en pantalla y otras cosas que no se ven, están almacenadas en la memoria RAM. El texto ocupa poca memoria, pero las imágenes pueden ocupar mucha, y los vídeos mucha más. Si no hay suficiente RAM, el procesador almacena los datos de trabajo en el disco, que es mucho más lento, y el rendimiento baja.
Al apagar el ordenador, lo que hay en la memoria RAM se pierde. Por eso se utiliza el disco duro como almacén permanente para archivos. Nunca es suficientemente grande, sobre todo si se trabaja con imágenes, vídeo o muchos programas diferentes.
En sí misma es un pequeño ordenador, con procesador y memoria propios que se encarga de convertir los datos en imágenes y ponerlos en la pantalla. De este modo descarga al procesador de ese trabajo. Cuanto más rápida y capaz, tanto mejor para videojuegos, tratamiento de vídeo e imágenes.
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