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Lo que cuesta imprimir

Las impresoras domésticas bajan de precio año tras año, pero los consumibles siguen siendo relativamente caros

  • Autor: Por DARÍO PESCADOR
  • Fecha de publicación: 6 de septiembre de 2005

Al comprar una impresora doméstica sólo se ha desembolsado una pequeña parte de lo que tendremos que pagar por imprimir en casa. Para imprimir páginas en color o fotografías hay que contar con el coste de los cartuchos de tinta, que a lo largo de un año puede superar con creces el precio de la propia impresora. Por ello, antes de tomar una decisión de compra conviene valorar el número y tipo de copias que se harán, el coste de los consumibles y su duración y después saber que hay cartuchos de tinta mucho más baratos que otros y sistemas de rellenado. De esta manera, se garantiza un mayor ahorro.

Costes de mantenimiento

¿Qué tienen en común un caballo y una impresora de inyección de tinta? Pues que en ambos casos el coste de adquisición es pequeño, si se compara con los costes de mantenimiento.

Desde el principio de su historia, el negocio de las impresoras de inyección de tinta ha estado en los consumibles. La división de impresoras de HP gana 10.000 millones de dólares al año por la venta de cartuchos de tinta. En el caso de Lexmark son 2.000 millones de dólares, la mitad de sus ingresos totales.

Hoy se puede comprar una impresora de inyección de tinta por unos 50 euros, lo que ciertamente pone la impresión en color al alcance de todos los bolsillos. Pero sólo alimentarla de tinta durante un par de años puede suponer más de 300 euros. Un cartucho con cinco mililitros de tinta cuesta unos 20 euros, lo que coloca a la tinta de impresora como uno de los líquidos más caros del mundo, a 4.000 euros el litro.

Para terminar de complicar los cálculos, los cartuchos de algunos fabricantes pueden costar el doble que los de su competencia, con rendimientos parecidos. Además, hay cartuchos de tinta mucho más baratos de segundas marcas, y sistemas de rellenado que prometen ahorrarse cientos de euros.

La impresión en color ya no es sólo para la oficina, sea profesional o doméstica. Gracias a las cámaras digitales las impresoras han entrado con fuerza en el negocio de la fotografía, y por un poco más, se pueden obtener buenas copias de las fotos de las vacaciones. En este caso la comodidad de imprimir fotografías en casa puede salir bastante cara si se compara con el laboratorio de revelado de la esquina.

Antes de tomar una decisión hay que hacer cuentas. Lo primero es calcular el número de copias que se realizan al año, y si son el blanco y negro, en color, en papel normal o en papel fotográfico. Después averiguar el coste de los consumibles y su duración y, por último, el precio de compra de la propia impresora. Con todo esto se puede estimar el precio por copia, que es lo que realmente importa.

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