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Al comprar una nueva cámara, ordenador o tarjeta de memoria, no sólo hay que fijarse en cuántos 'megas' de memoria tiene
Megapíxeles. Megaherztios. Megabytes. El mundo de la electrónica de consumo es aficionado a las grandes cifras, y ya sea en cámaras fotográficas, monitores, procesadores, discos duros o memorias, no falta quien compra diciendo: "quiero que tenga muchos megas". Sin embargo, el tamaño no siempre es lo más importante.
Los 'megas' de la electrónica son como los caballos en los coches, sólo una unidad de medida. Un coche con más caballos, pero más pesado, puede acelerar menos que uno más ligero, aunque tenga menos potencia. Además influyen otros factores, como la fiabilidad, diseño o comodidad.
Antes de dejarse deslumbrar por un montón de 'megas', conviene tener en cuenta todo lo que los acompaña
Las tarjetas de memoria flash han hecho desaparecer a los carretes de fotografía de las tiendas de todo el mundo. Su precio baja cada día, al mismo tiempo que aumenta su capacidad en Megabytes. Pero hay otro factor que se suele pasar por alto: la velocidad. Una tarjeta más rápida tardará menos en transferir las fotos al PC, y permitirá obtener vídeo sin saltos o ráfagas de instantáneas en una cámara digital.
La velocidad de las tarjetas se mide en general en bytes por segundo. En algunas aparece un multiplicador como 40x o 60x. La velocidad de partida, 1x, es de 150 Kilobytes por segundo. Así, 40x equivale a una velocidad de transferencia de datos de 6 Megabytes por segundo. Otras tarjetas se denominan 'high speed' (alta velocidad), sin más detalles. Es conveniente consultar sus características, ya que las tarjetas rápidas suelen ser más caras.
En los PC de hoy en día la velocidad ya no se mide en Megaherzios, sino en Gigaherzios, 1000 veces más. Ese dato es la velocidad del reloj interno del procesador. Con una velocidad de 2 Gigaherzios, el reloj oscila 2.000 millones de veces por segundo. En teoría, una velocidad mayor significa más rapidez en ejecutar programas. En la práctica, por ejemplo, a igual velocidad (o frecuencia) de reloj un procesador Pentium de Intel es más rápido que un Celeron, porque incluye componentes que lo hacen más eficiente en su trabajo.
Un procesador rápido puede ayudar a trabajar con más soltura en una hoja de cálculo, pero se quedará corto para tratamiento de imágenes, vídeo o videojuegos, a no ser que vaya bien acompañado. La receta es añadir toda la memoria RAM que sea posible y una buena tarjeta gráfica, que disponga de su propia memoria dedicada.
Cuando todas las cámaras digitales tienen un gran adhesivo rojo con su número de Megapíxeles, es que ese dato vende. Pero ¿de verdad son tan importantes?
El valor en Megapíxeles se refiere a la resolución del sensor de imagen, que a su vez se compone de millones de diminutos transistores sensibles a la luz. Cada sensor dará lugar a un punto de la imagen o píxel (contracción de 'picture element'). Cuantos más haya, más fina será la trama de puntos que forma la imagen, y mayor será la resolución.
Pero mayor resolución no siempre significa mayor calidad. En una cámara es muy importante la calidad de las lentes. Con una mala óptica, el sensor recibirá una imagen borrosa u oscura, y ese será el resultado final.
Tampoco es necesario pagar más para obtener fotografías de las vacaciones. Con dos megapíxeles ya se pueden obtener copias en papel de 10x14 centímetros sin que se aprecie a simple vista la diferencia con una fotografía química. Hoy las cámaras ofrecen un mínimo de 4 Megapíxeles, suficiente para imprimir copias el doble de grandes.
Por último, no hay que olvidar que más megapíxeles suponen más espacio para cada foto en la tarjeta de memoria.
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