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Edward Sagres, consultor de equipamiento tecnológico para grupos humanos

¿Hasta dónde llegarán nuestros móviles?

  • Fecha de publicación: 20 de septiembre de 2007

El autor sostiene en esta columna que el fenómeno de la telefonía móvil ha superado todas las expectativas que había hace diez años y que todavía está lejos de detenerse. Para Sagres el móvil es el objeto definitivo del futuro, el que acabará sustituyendo al ordenador personal y siendo el resumen de todo nuestro mundo tecnológico. Edward Sagres es ingeniero industrial y consultor de equipamiento tecnológico de grupos humanos para la firma Robson Hardship. Ha colaborado con diversos periódicos norteamericanos y publicaciones especializadas en telecomunicaciones.

Si nos hubieran dicho hace poco más de una década que en 2007 el teléfono móvil sería un objeto omnipresente en nuestras vidas, la gran mayoría de nosotros, expertos incluidos, no nos lo hubiéramos creído. No porque por aquel entonces no le viéramos el sentido a tal aparato, que lo tenía y mucho, sino porque tal y como se han venido desarrollando las cosas el triunfo absoluto del móvil tiene casi más de social que de tecnológico.

"Tal y como se han venido desarrollando las cosas el triunfo absoluto del móvil tiene casi más de social que de tecnológico"

Si volvemos la vista atrás, nos situamos en 1995 y tratamos de recordar cuánto nos costó nuestro primer móvil, nos daremos cuenta que no fue precisamente barato, ni mucho menos. En aquellos días era un objeto casi de lujo, para los más avanzados, como ahora lo es el iPhone, sin duda el estadio más avanzado de la evolución de los celulares.

Por aquel entonces las operadoras acababan de obtener sus primeras concesiones y comenzaban tímidamente a construir sus redes GSM, situando en las azoteas de algunos edificios urbanos sus antenas de triangulación, que son las que propician que las llamadas que hacemos lleguen a nuestros interlocutores y viceversa.

En aquellos tiempos compañías como Ericsson o Nokia comenzaban a apostar fuerte por la tecnología móvil como medio para salir de la crisis en que se encontraban sus países de origen, Suecia y Finlandia, tras la caída de la Unión Soviética, con quien tenían tratos de comercio preferente. Y aquella tecnología incipiente era tremendamente cara.

"En aquellos tiempos compañías como Ericsson o Nokia comenzaban a apostar por la tecnología móvil como medio para salir de la crisis en que se encontraban sus países de origen, Suecia y Finlandia"

No parecía, por tanto, para los que comprábamos nuestros primeros móviles a precio de oro, que la telefonía celular llegara a ser tan mayoritaria que en muchos países de Europa y Extremo Oriente se llegase a superar la cifra de un móvil por ciudadano. Que existían planes para extenderla al máximo de sus capacidades estaba claro, pero el éxito o el fracaso dependía en gran medida de la respuesta de los ciudadanos que la iban a usar.

Hoy, doce años después, los móviles se usan para mucho más que para llamar por teléfono, las ciudades están llenas de antenas de triangulación e incluso la Comisión Europea se ve obligada a intervenir a lo grande para regular un mercado de gran importancia económica, el de la itinerancia en las llamadas internacionales. Además, las redes GSM, e incluso las GPRS, están siendo cuestionadas como medio más útil a los usuarios para realizar sus llamadas.

Un fenómeno social

El móvil ha triunfado incluso por encima de sí mismo y de las funciones iniciales para las que fue diseñado. Si los precios de las llamadas suben, la gente responde optando por enviar mensajes de texto SMS, pero no deja de usar el aparato, que se ha convertido en un signo de clase, de edad, de moda o de tribu urbana.

"Si los precios de las llamadas suben, la gente responde optando por enviar mensajes de texto SMS, pero no deja de usar el aparato"

Si las operadoras cargan los precios del tráfico de datos, los ciudadanos se compran móviles con sistema operativo y conectividad wi-fi para acceder a Internet y hacer sus intercambios con clientes de mensajería instantánea. El caso es no desprenderse del preciado móvil que sirve para hablar, escribir, fotografiar, pasarse archivos, escuchar canciones, jugar a juegos, leer el correo electrónico y ver vídeos.

Y ahora llega la televisión. En Japón y Corea ya es una realidad avalada por el uso que de ella hacen millones de adolescentes, y quién sabe si no tan adolescentes. En Estados Unidos, pese a la mucho menor penetración de los móviles en algunas zonas de este vasto país, quien dispone de uno puede acceder sin problemas a varios canales de televisión si vive en ciudades como Los Angeles, Nueva York o Chicago.

"En Japón y Corea la televisión en el móvil ya es una realidad avalada por el uso que de ella hacen millones de adolescentes"

En Europa comienza a ser una posibilidad que se entrevé por las noticias que llegan, pero el tema no acaba de arrancar. En algunos países la red DVB-H, para acceder de modo regular a la televisión, está más desarrollada que en otros, y me consta que España no va a la zaga, pero la duda de si merece la pena hacer tal apuesta sobrevuela muchos consejos de administración, que es donde se reparten los millones para invertir.

Se alega que aquí la pasión por la tecnología no es tan fuerte como en extremo oriente, y que el consumo no será lo suficientemente grande como para que compense tal inversión. Se tiene todavía muy presente el batacazo que supuso la fallida tecnología UMTS y existe un cierto resquemor a tirar el dinero como se hizo en los tiempos de la burbuja tecnológica.

Mi opinión como experto en equipar tecnológicamente tanto a empresas como a organizaciones no gubernamentales, es que la televisión por móvil aterrizará finalmente en Europa y tendrá una buena acogida entre las capas más jóvenes de la población, que son al fin y al cabo los consumidores del futuro.

"En un futuro se podrá funcionar perfectamente con un móvil de pantalla táctil en modo ordenador, pero también será sumamente sencillo conectarlo a una pantalla mayor"

Es más, creo firmemente que el móvil irá mucho más allá y acabará sustituyendo al ordenador personal (PC) , que desaparecerá tal y como fue concebido o, si se quiere, se meterá dentro de nuestros celulares. El móvil será, incluso, mucho más que un portátil pequeño; contendrá el núcleo del sistema operativo y el procesador, pero el resto de piezas y programas que conforman un PC no estarán en el celular, sino que serán periféricas las primeras y aplicaciones web los segundos.

Así, se podrá funcionar perfectamente con un móvil de pantalla táctil en modo ordenador, pero también será sumamente sencillo conectarlo a una pantalla mayor y usar un teclado de más extensión si es necesario. Por otro lado, el móvil del futuro, no tan lejano, tendrá el disco duro y la mayor parte de su sistema operativo, así como todos los programas de su escritorio, online y se podrá acceder siempre a ellos porque se estará conectado permanentemente vía wi-fi. Hasta ahí llegarán nuestros móviles.




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