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Para modificar e imprimir las fotos hay que saber manejarse con el tamaño y la resolución.
La misma foto, los mismos puntos: enorme en pantalla y pequeña en el papel.La revolución digital supone que al comprar una cámara, una impresora, un monitor o un escáner, el vendedor empezará a hablar de píxeles, megapíxeles, puntos por pulgada, muestreo y millones de colores. Es importante saber distinguir.
Antes, la palabra resolución se empleaba, por ejemplo, en los microscopios. Con un microscopio con mayor resolución se veían mejor los detalles, y se veían claramente dos bacterias distintas en lugar de una sola mancha borrosa. El concepto es equivalente en los instrumentos digitales, especialmente para la imagen.
Cuando se toma una fotografía con una cámara digital con dos megapíxeles de resolución, quiere decir que se está almacenando en la tarjeta de memoria una cuadrícula de puntos de color con 1.600 puntos de ancho y unos 1.200 de alto. Eso son cerca de dos millones, de ahí el prefijo mega.
¿Esa resolución es mucha o poca? Todo depende. Si se ve la fotografía en la pantalla del ordenador, que tiene 1.024x768 puntos, parece enorme. Por ejemplo, las fotografías de las noticias en la web raramente tienen más de 300 puntos de ancho.
Sin embargo, cualquier impresora moderna tiene una resolución de 600 puntos por pulgada (ppp) o más. Es decir, que la impresora puede poner 600 gotitas de tinta de color todas en fila en una pulgada (2,54 centímetros). Al final, la misma foto de 1.600x1.200, en papel se quedará en tan sólo siete centímetros de ancho.
La razón es que la resolución del papel es mucho mayor que la de la pantalla. Es decir, como soporte, el papel permite mucha mejor calidad. Si la impresora tiene 600 ppp, el monitor se queda con 72 ppp, ni más ni menos.
Cuando se intenta imprimir la foto a un tamaño mayor, ocurre algo muy desagradable. Los puntos que forman la imagen siguen siendo los mismos, pero se imprime cada punto a mayor tamaño. En el papel, los puntos empiezan a ser visibles, y se produce un efecto de dientes de sierra en los contornos. Si se ampliara esa misma foto para imprimir al tamaño de una valla publicitaria, los puntos originales serían tan grandes como monedas de un euro.
Al ampliar, no mejora. Sólo se ven los puntos más grandes.
La resolución no perdona. Siempre se puede perder resolución, pero es imposible ganarla. Es algo que se comprende con las cámaras de los teléfonos móviles. Muchas toman imágenes de tan solo 250 puntos de ancho. Si en la foto hay un cartel y no se puede leer, ampliar su tamaño no servirá de nada.
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