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Ya no es necesario un contrato firmado para que los operadores consigan la preselección de las llamadas
Desde el 7 de agosto las operadoras telefónicas pueden arrebatar clientes a la competencia mediante una simple llamada. La preselección telefónica, aprobada por la CMT para fomentar la competencia en el mercado, va a contribuir a aumentar el fraude, según las asociaciones de consumidores, que ya acumulaban miles de denuncias por la preasignación de llamadas sin consentimiento del usuario (slamming) mediante la obtención ilícita de datos bancarios y la falsificación de firmas.
Desde la liberalización del mercado de las telecomunicaciones, las operadoras telefónicas hacen lo imposible para conseguir nuevos clientes. A través de jugosas ofertas, las compañías tratan lícitamente de atraer a los abonados de la competencia, pero a veces se cae en la variante fraudulenta, el secuestro de clientes que son transferidos de servicio telefónico sin su conocimiento.
Para fomentar la competencia frente al ex monopolio (Telefónica), la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) ha ido introduciendo una serie de medidas para facilitar a los usuarios el cambio de compañía. Así, en 1999, nació la preasignación, definida como la "facilidad que posibilita que el abonado pueda realizar llamadas telefónicas con un operador alternativo sin necesidad de marcar su código de selección de operador".
A través de la preselección del operador de telefonía fija, para realizar llamadas con un operador distinto a Telefónica no es necesario cambiar de número de teléfono ni marcar ningún prefijo, aunque la cuota de abono mensual la sigue facturando Telefónica, propietaria de la línea. El usuario sólo puede tener una compañía preasignada (que opera por defecto), pero puede recurrir a muchas marcando el prefijo de cada una de ellas.
Pero este sistema de preselección o preasignación ha derivado hacia una práctica conocida como slamming; el cambio de compañía de teléfono sin la autorización del cliente. Los casos irregulares en la preselección telefónica comenzaron tras la circular emitida por la CMT en junio de 2001, que prohibía al operador de acceso comprobar la veracidad de cada una de las preasignaciones solicitadas por cualquier compañía (el operador que pierde clientes sólo puede comprobar la veracidad del 5% de las solicitudes).
El organismo regulador se encuentra en un dilema. Por un lado, favorece a operadores como Uni2, Jazztel, Tele 2 o Auna frente a Telefónica, que ya ha recibido más de una decena de multas del Tribunal de Defensa de la Competencia y de la propia CMT por abuso de posición dominante, algunas nacidas de denuncias de la competencia, precisamente por impedir la preselección de forma ilegal. Pero cuando aligera las exigencias para el cambio de compañía se encuentra con la oposición de las asociaciones de consumidores y se ve obligado a su vez a presentar denuncias por slamming: un total de 72 contra Auna y Uni2 por preasignación sin consentimiento del abonado.
Después de más de cinco años de liberalización de las telecomunicaciones, en las que el usuario ha tenido acceso a una gran variedad de tarifas variedad de tarifas, Telefónica mantiene el 80% del mercado en cuanto a ingresos se refiere, aunque las preselecciones con otra compañía ascendían a 2.356.557 en abril de 2004, según la CMT. El Barómetro de Consumo 2003 de Fundación Grupo Eroski señala que el 22% de los hogares españoles cambió de proveedor para algún tipo de servicio telefónico, y sólo uno de cada cinco hogares tiene contratado el servicio telefónico a más de una compañía.
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