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Jo Walsh, escritora, desarrolladora y activista de la cultura y el software libre

Geodatos públicos para todos

  • Última actualización: 14 de abril de 2008

En esta columna, Jo Walsh advierte sobre los efectos negativos que tendría para el desarrollo económico y social de Europa la aprobación de la directiva INSPIRE. Esta directiva pretende cerrar el acceso público y gratuito a los datos geográficos de cada nación, por lo que el usuario, a diferencia de los que ocurre en Estados Unidos, tendría que pagar para conocerlos y hacer uso de ellos. Jo Walsh es coautora del libro 'Mapping Hacks', desarrolladora y activista interesada en múltiples aspectos de la ciencia y la tecnología.

La semana pasada le pedí a mi amigo Norm Vine, un baluarte de la comunidad del software libre para sistemas geográficos de información GIS [siglas inglesas de Geographical Information Systems], si me podía presentar a alguien del Servicio Geológico de los Estados Unidos que estuviera dispuesto a hacer una declaración pública sobre la bondad para la economía nacional del acceso público a los datos cartográficos nacionales. Durante un momento se quedó verdaderamente perplejo, como si le hubiera pedido ponerme en contacto con un pez que estuviera dispuesto a hacer declaraciones sobre la bondad del agua para la ecología marina.

Patrimonio de todos los ciudadanos

En los Estados Unidos el acceso público a datos geográficos (también llamados 'geodatos') siempre se ha dado por sentado como parte del patrimonio nacional. Norm señaló que, en los Estados Unidos, una de las razones que se aducen para tener un gobierno es tener buenos datos cartográficos. El propio George Washington era un topógrafo y cartógrafo. El interior del continente norteamericano era desconocido para los colonos. Para poder establecer su autonomía frente a los poderes coloniales, tuvieron que crear y compartir modelos espaciales precisos de dónde estaban.

"En los Estados Unidos el acceso público a datos geográficos siempre se ha dado por sentado como parte del patrimonio nacional"

En aquella época, Europa estaba sacudida por amargas luchas por recursos escasos aunque bien delimitados. Estas guerras derivaron en intentos de ganar acceso a los recursos externos vitales para la victoria. Las distintas potencias coloniales trataban los mapas que hacían y recopilaban de forma muy distinta. Felipe II mantenía los mapas de España bajo llave. Los mapas eran tecnología militar para el ataque y la defensa, y por tanto mantenidos como secretos militares. El Imperio Británico publicaba sus mapas abiertamente, y éstos se imprimían sin obstáculos. Cuando uno mira un mapa moderno de Newfounland, de toda la costa Este de los Estados Unidos, lee los nombres británicos, que son los que han permanecido con nosotros hasta nuestros días.

La Europa moderna es muy distinta: las colonias han desaparecido. En lugar de la competición interna tenemos el ideal del libre comercio de bienes y la libre circulación de ciudadanos, una asociación diplomática, y una zona de prosperidad compartida. Los gobiernos europeos trabajan en común a través de la estructura tripartita compuesta por el Parlamento Europeo, la Comisión Europea y el Consejo de Ministros para diseñar estándares legislativos comunes que permitan, u obliguen, a sus agencias nacionales a cooperar. La compartición de datos geográficos a través de las fronteras es un fundamento del esfuerzo europeo para gestionar los recursos en colaboración, crear estructuras de gobierno más justas y contribuir a la prosperidad económica mutua.

A veces las agencias cartográficas nacionales europeas parecen creer que viven en el pasado colonial. Los datos geográficos se mantienen bajo llave mediante copyright y términos de licencia comercial que son prohibitivos para los ciudadanos ordinarios y los entusiastas del software libre que quieren emprender proyectos de GIS. Las agencias europeas, especialmente las que recopilan información de censos y gestionan redes de recursos, no son capaces de cooperar. Hablan distintos idiomas, usan modelos espaciales y catastrales distintos, e incluso usan diversas plataformas y estándares internamente. En este momento, la infraestructura de datos espaciales europea está cogida con alfileres, y no sólo es impredecible: ni siquiera es impredecible de forma predecible.

"La compartición de datos geográficos a través de las fronteras es un fundamento del esfuerzo europeo para gestionar los recursos en colaboración"

INSPIRE, un modelo contradictorio

La directiva INSPIRE, propuesta para establecer una infraestructura de datos espaciales común para Europa es la última y más ambiciosa de una larga serie de iniciativas tomadas por los representantes de las agencias cartográficas para arreglar algunos de estos problemas. INSPIRE pretende establecer estándares comunes para describir el mundo físico y lo que hay en él, y establecer un sistema por el cual las distintas agencias que recopilan datos puedan compartirlos entre sí. Un sistema común es algo que Europa necesita acuciantemente para mantener su integridad.

Los términos en los que se está dictando INSPIRE reflejan la falsa dicotomía que está profundamente instalada en el debate sobre la gestión interna de la Unión Europea en el último año. En el rincón rojo, el "liberalismo económico anglosajón" propone (¿?) la privatización de los servicios públicos tradicionalmente gestionados por el Estado, sin importar si el mercado proporcionará el mismo nivel imprescindible de servicio.

En el rincón azul, el "socialismo centrista anticuado" propone (¿?) mantener la propiedad estatal de los servicios de apoyo público, tenga o no sentido financiero hacerlo. Si el debate Europeo ha de convertirse en cuestión de tomar partido por uno de estas posturas, entonces "va ganando" la tendencia privatizadora y liberalizadora. Está usando la lógica del mercado e instrumentos proteccionistas para reforzarse.

"La directiva INSPIRE hace hincapié en la protección de los derechos de propiedad intelectual de las agencias que recopilan y distribuyen los datos públicos"

Con cada paso que da el borrador de la directiva INSPIRE en el proceso de co-decisión se reducen los tipos de datos que cubre; por tanto disminuyen las opciones de que el público pueda siquiera ver imágenes de geodatos, y no hablemos de acceder a ellas y trabajar con ellas en sus propios GIS. La segunda versión de la directiva INSPIRE hace hincapié en la protección de los derechos de propiedad intelectual de las agencias que recopilan y distribuyen los datos públicos.

La 'tercera vía' de GALILEO

Las agencias cartográficas nacionales están bajo una presión intensa para dar una cuenta de resultados positiva en los estadillos de los gobiernos. Los datos que recopilan tienen la capacidad de generar una gran cantidad de valor económico, especialmente en el diseño de nuevos sistemas inteligentes de transporte de bienes y mercancías. El proyecto GALILEO, un sistema de navegación global por satélite, se promueve principalmente por su potencial transformador de los sistemas de transporte. GALILEO es un buen ejemplo de argumento a favor de una "tercera vía" que provea a todos los ciudadanos de accceso a un servicio público y gratuito, supervisado por el gobierno y mantenido por iniciativas industriales privadas.

GALILEO es también un intento de reducir la creciente dependencia económica de Europa del sistema GPS proporcionado por el gobierno norteamericano y sus agencias militares. Todos los datos cartográficos del dominio público que las personas de todo el mundo están usando para construir la nueva Web geoespacial (imágenes de Landsat, modelos del terreno STRM, la gaceta GeoNET de toponimia mundial) son ofrecidos gratis y en el dominio público por el gobierno estadounidense y sus agencias militares.

En su entrada en el siglo XXI, Europa debe diseñar una infraestructura de datos espaciales común que funcione para todos sus ciudadanos. La directiva INSPIRE no es esa infraestructura. Las agencias cartográficas que la han diseñado tienen motivos para temer por su papel. Por un lado están las alternativas comerciales cada vez más viables para los datos que recopila, y por el otro la presión gubernamental por privatizar las infraestructuras estatales de la información y obtener beneficios a corto plazo.

"GALILEO es un intento de reducir la creciente dependencia económica de Europa del sistema GPS proporcionado por el gobierno norteamericano y sus agencias militares"

INSPIRE no refleja la totalidad del debate ni el potencial de la infraestructura de datos espaciales como importante motor de innovación en investigación, nuevas formas de actividad económica y una práctica reformada de la ingeniería civil.

Hasta ahora el debate ha estado polarizado entre "¡la información quiere ser libre!" y "¡las cosas cuestan!". Hay muchos modelos intermedios que pueden existir. GALILEO indica cuál podría ser uno de ellos: la oferta de geodatos generalizados, de baja precisión pero útiles para la mayor parte de las aplicaciones, de libre acceso y de uso gratuito por el público. Las agencias cartográficas, o cualquier otra agencia que las sustituya en el mercado de la información, puede cobrar a los grandes agentes comerciales por los datos de super-alta precisión, y seguir haciendo posible la recuperación de algunos de sus costes.

Muchos académicos, investigadores, pequeños empresarios y desarrolladores de software libre europeos están clamando por el acceso público a los geodatos que describen su mundo. Su experiencia ofrece también muchas ideas sobre cómo Europa puede superar los problemas de descripción inherentes a tener 25 modelos espaciales distintos en otros tantos idiomas.

Qué se puede hacer

Empecé hablando de Norm Vine, porque he estado trabajando con Benjamin Henrion de la Fundación por una Infraestructura Libre de la Información. Henrion trabajó duro para dar marcha atrás a la Directiva de Patentes de Software que habría echado el freno a la posibilidad de que los pequeños empresarios y académicos europeos crearan su propio software.

"Hemos puesto en marcha un 'wiki' en el que la gente puede informarse sobre la historia de INSPIRE"

Henrion y yo hemos puesto en marcha un 'wiki' en el que la gente puede: informarse sobre la historia de INSPIRE; enterarse de cómo ayudar en el proceso de lobby; encontrar a otros que consideran que INSPIRE está diseñada sin una consulta pública adecuada y sin consideración por sus posibles efectos negativos en el plano social y económico. También hemos comenzado una petición pública de cartas a miembros del Parlamento Europeo. Les estamos instando a que vuelvan a examinar lo que, a la mayoría de las personas de fuera de la industria de la información geográfica, puede parecerle una directiva técnica bastante obscura. Pero subestiman el impacto que tendrá sobre cómo se gestiona y gobierna Europa.

Si estás en Europa, por favor apoya esta iniciativa firmando la petición, hablando con tus amigos de fuera de las industrias geográficas y pidiéndoles que la firmen también. Si estás fuera de Europa, esto también te intersa. Las decisiones que se hagan aquí y ahora sobre la nueva generación de infraestructura de datos espaciales puede influir en tu derecho a acceder a los geodatos públicos que describen el mundo que te rodea, y más rápido de lo que piensas.

Etiquetas:

agencias, datos, europa, inspire, libre




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