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Asistencia médica "online", ¿la sanidad del futuro?

Tres nuevos servicios ofrecen a los pacientes estadounidenses la gestión de su historial médico y asesoramiento sobre sus enfermedades vía Internet

Imagen: Wikipedia

¿Será la sanidad del futuro un portal web con toda la información médica, historiales y tratamientos del usuario? ¿Bastará con pulsar el ratón, previa identificación digital, para obtener la receta adecuada? Sin querer caer en la ciencia ficción, se pueden formular muchas hipótesis sobre la combinación de medicina y nuevas tecnologías, algunas geniales y otras disparatadas. De momento, en Estados Unidos ya existen tres servicios, financiados por empresas como Google y Microsoft, que usan Internet para poner en contacto a médicos y pacientes.

La información como medida sanitaria

Hace apenas un siglo y medio, en los hospitales de media Europa las mujeres jóvenes fallecían al dar a luz por fiebres puerperales en una tasa altísima. La causa de tanta tragedia era la ignorancia sobre la existencia de bacterias y virus: los mismos doctores que realizaban autopsias a las fallecidas acudían acto seguido a atender nuevos partos. Hasta que Ignaz Semmelweis exigió en 1847 la adopción de la asepsia hospitalaria.

Esta historia, trágica e ilustrativa al mismo tiempo, muestra cómo ha ido evolucionando la medicina. Hoy en día, pese a los avances tecnológicos, aún ignoramos muchísimas cosas. De hecho, la medicina occidental evoluciona por dos líneas claramente definidas: las nacidas de la cirugía medieval y de la química centroeuropea del siglo XIX (heredera, a su vez, de la alquimia). Los avances han sido notables, pero ninguna de estas dos vertientes agota todas las posibilidades.

Cada vez más pacientes se informan "online", piden una segunda opinión médica, averiguan más detalles de sus enfermedades o comparten vivencias

Estos dos caminos se han visto enriquecidos, además, con toda la capacidad tecnológica desarrollada durante el siglo XX y comienzos del XXI. Unos desarrollos que primero sirvieron para crear máquinas de precisión y mejores laboratorios químicos, y después para sumar la electrónica y la informática, con todo el poder de cálculo de los chips. Y finalmente han llegado las tecnologías de la información y el conocimiento. En esta línea, el salto de la medicina en las últimas décadas ha sido enorme.

Cada vez más pacientes se informan "online", piden una segunda opinión médica, averiguan más detalles de sus enfermedades o comparten vivencias y remedios con otros en su misma situación. En general, la información sobre temas médicos aumenta (lo que es muy positivo), aunque las organizaciones profesionales advierten de los peligros de realizar auto diagnósticos o "saltarse" la visita al médico (lo que no es en absoluto aconsejable).

Ya han surgido tres iniciativas para tratar de aglutinar y rentabilizar las visitas de estos pacientes que han descubierto que en Internet obtienen abundante información

En cualquier caso, el mercado que generan estos miles y miles de pacientes no ha pasado desapercibido, sobre todo en Estados Unidos (donde la atención sanitaria es de pago). Así, ya han surgido tres iniciativas para tratar de aglutinar y capitalizar a estos pacientes que han descubierto que en Internet obtienen abundante información con la que pueden complementar la que solían recibir tradicionalmente en el sistema sanitario.

Y las tres iniciativas, que de momento son exclusivas para residentes en Estados Unidos, tienen a tres gigantes detrás. Una de ellas es HealthVault, de Microsoft, que ya ha conseguido sumar a 30 proveedores de servicios médicos en Estados Unidos. La segunda es Revolution Health, un servicio dirigido por Steve Case (ex presidente ejecutivo de America Online /Time Warner) y en cuyo consejo de administración se sienta también el ex secretario de Estado de Estados Unidos Colin Powell. En esta línea, el gigante de los buscadores, Google, acaba de dar una nueva vuelta de tuerca y se presenta con la tercera propuesta, Google Health.

¿Revolución new age?

La idea que subyace detrás de Google Health y de sus rivales, Health Vault y Revolution Health, es aceptablemente "new age". Se trata, según afirma la publicidad de las tres compañías, de "volver a poner en las manos de los ciudadanos el control sobre su propia salud". En la práctica, es posible que el resultado sea más útil en el día a día en Estados Unidos, donde la práctica de la medicina está totalmente privatizada, lo que lleva a los usuarios a manejarse en un gran galimatías con numerosos proveedores de servicios médicos, totalmente ajenos entre sí.

Se trata, según afirma la publicidad de las tres compañías, de "volver a poner en las manos de los ciudadanos el control sobre su propia salud"

Mediante el uso de estos servicios, los pacientes se asegurarán el tener siempre a mano su historial médico. Y, con sólo teclear una contraseña, enviar un e-mail o compartir un documento, podrán ofrecer acceso a su nuevo médico para que observe todo lo que le ha sido diagnosticado y recetado (e incluso operado) a lo largo de los últimos años.

Con el tiempo, especialmente para los que hoy aún son muy jóvenes, esta herramienta puede ser muy útil: puede estar repleta de datos desde la más tierna infancia e incluso de los progenitores, lo que en algún caso muy concreto puede suponer la diferencia entre la muerte y la vida. Además, las organizaciones médicas podrán con el tiempo analizar tendencias y estadísticas.

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